Diciembre 11, 2018

Las torres se elevaban al pie de una abrupta cordillera de rojizas y redondas rocas. El adobe era su material. Todas ellas en tonos tierras que competían con el pedregal del fondo; sólo algunos toques encalados alrededor del alfeizar de las ventanas o enmarcando los pórticos introducían variantes a los colores rojizos. Por delante, y como contraste, crecía el palmeral que se extendía por todo el valle.