A finales de los años 70 llegó el primer windsurfista a Tarifa, aparcó su furgoneta en el Camping Torre de la Peña I, montó su tabla y se puso a navegar. La identidad de esta persona es anecdótica, pero lo que va más allá de la anécdota es que su estela dejó más de 30 escuelas de windsurf y kitesurf, unos 50 establecimientos hoteleros y más de 120 restaurantes.

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