El estrecho no se cruza, se deja cruzar. Se dice que no hay dos días iguales en este cuello de botella oceánico. Los temibles vientos que soplan durante todo el año y las fortísimas corrientes cambiantes son los principales impedimentos para cruzar nadando el Estrecho de Gibraltar. Sin duda existen retos en aguas abiertas más duros, pero este aspecto de incertidumbre meteorológica,