Diciembre 14, 2018

mariluzEn la calle San Donato nº 8, había una carbonería, la del señor Gil, y  dentro del portalón, recostadas sobre la pared, tres piedras de molinos enormes, de un metro y medio de diámetro. Pertenecían a la panadería de Miguelito Corrales. Entre esta y la tienda de “Paca la Coneja” nací yo un 20 de Octubre de 1952. Entonces la mayoría de los tarifeños nacíamos en nuestras casas a pesar de que existía el hospital de las monjas -que hoy se emplea como geriátrico-, pero no era muy grande, ni lo es porque sigue siendo de las mismas dimensiones.

Quizá mucha gente recordará a mi abuela paterna, ella era curandera y muchas personas del pueblo y de la campiña venían a que les curase algún esguince o picadura de serpiente u otros accidentes caseros. Mi abuela se llamaba Sebastiana Peralta Sánchez pero la conocían por la Chanatiti. Mi abuelo paterno era motorista del barco Maria Flores. Vivieron en La Ranita, en el nº 1 de la plaza Santa Maria. !Qué tiempos aquellos!