Diciembre 16, 2018

Federico Olivieri, Nairobi, Kenia

By Junio 01, 2011 7664 0

Federico nació en Milán (Italia), en 1984. Cuando tenía 11 años se mudó a Tarifa con su familia. Federico lleva viviendo fuera de Tarifa desde que empezó a cursar los estudios universitarios, pero toda su familia sigue residiendo en Tarifa.

Lugar de residencia y tiempo que llevas viviendo allí
Ahora mismo vivo en Nairobi (Kenia) desde hace casi un año. Llegué aquí exactamente el pasado 16 de julio y todavía no consigo entender cómo puede volar el tiempo tan rápido…

- Cuéntanos como fue tu decisión de cambiar de lugar de residencia

Desde que terminé el instituto en Tarifa, he cambiado de lugar de residencia varias veces, siempre para períodos de estudio o experiencias profesionales de uno o dos años. Así fue como viví en Sevilla, Ámsterdam y París, pero tengo que admitir que esta vez, el hecho de terminar viviendo en Nairobi, no ha sido fruto de una decisión precisa, sino el resultado de esas coincidencias de la vida que te sorprenden para bien…


Antes de venir a Kenia vivía en Londres donde terminé mis estudios de postgrado en SOAS (School of Oriental and African Studies – una escuela de la Universidad de Londres especializada en estudios orientales y africanos). Aquí me formé en comunicación internacional e industrias culturales africanas y así fue como decidí, de alguna forma, poner rumbo hacia África.

Junto con los años de experiencia en la organización del Festival de Cine Africano de Tarifa, sabía que quería poner en práctica mi formación trabajando en el continente que, desde pequeño, había visto al otro lado del Estrecho. Intentando explorar mi futuro, descubrí las becas de gestión y cooperación cultural para el desarrollo de la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo). Sin saber bien adonde terminaría con esta solicitud, mandé mi petición y… aquí estoy! Después de varios meses de espera tras mi solicitud, la AECID me llamó y me preguntó si estaba dispuesto a ir a Kenia para trabajar como gestor cultural en la Embajada de España en Nairobi…

Naturalmente, en ese momento, no me lo pensé dos veces y aquí terminé, cambiando mi lugar de residencia una vez más, pero esta vez un poco más al sur…

 

¿A qué te dedicas?
Aquí trabajo como “asistente de cooperación cultural”, tal como me define el cargo que me han dado en la Embajada. En pocas palabras, me ocupo de todos los asuntos y proyectos de cooperación culturales que la Embajada de España en Kenia promueve a lo largo del año.

- Háblanos del país donde vives

Kenia es un país africano de lo más variado y, de hecho, de entre los más turísticos del continente.

A nivel paisajístico, es un concentrado de diferencias: desde las sabanas del interior, hasta lagos inmensos como el Victoria o el lago Turkana; desde las cumbres nevadas del Monte Kenia (la segunda montaña más alta del continente, sólo después del Kilimanjaro que, por cierto, puede verse desde Kenia también), hasta las playas de arena blanca y fina de las costas del océano Índico; o desde el impresionante valle del Rift, hasta la inmensa selva tropical de Kakamega. Además de estos escenarios naturales, la fauna de Kenia es asombrosa; de hecho, con tan sólo hacer un safari en cualquiera de los muchos parques nacionales de este país, se pueden ver, entre muchos otros, los cinco grandes animales africanos: leones, búfalos, leopardos, rinocerontes y elefantes, además de jirafas, hipopótamos, cebras y muchos más.

Aún así, Kenia no es sólo una tierra de paisajes espectaculares y aventuras de explorador. Es también una nación joven (consiguió su independencia del Reino Unido en 1963), que desafortunadamente presenta también grandes diferencias y contrastes a nivel económico. La mayoría de su población vive con menos de un dólar al día, por lo que existen graves condiciones de extrema pobreza. Esto se observa especialmente en los crecientes centros urbanos donde la gente se ve obligada a vivir en suburbios o barrios de chabolas, donde las condiciones de vida son de lo más duras: no hay agua, ni luz y, muy a menudo, los problemas de higiene pública son gravísimos.

A pesar de estas descripciones resumidas, no podría decir que Kenia es un país pobre. Con su variedad medioambiental (perfecta para la industria del turismo) y su gran potencial productivo, Kenia posee una riqueza de recursos explotables para su desarrollo. Sin embargo, este país, como muchos otros de África (y de lo que nos gusta identificar como “el tercer mundo”), es un país empobrecido, no sólo por su historia reciente, sino por “las reglas del juego” de la economía internacional en las que se ha visto casi obligado a jugar…

No quiero convertir esta entrevista en un análisis del reparto global de la riqueza, pero sí creo importante que se empiece a entender la realidad de África bajo otra perspectiva, lejos de esas explicaciones superficiales que nos presentan a diario en nuestros medios de comunicación.

- Háblanos de la cuidad donde vives

Nairobi es una ciudad enorme, con casi cuatro millones de habitantes y es la cuarta ciudad más grande de África. No es sólo la capital de Kenia, sino que es también el centro financiero más importante de toda la comunidad de los estados de África del Este. Aquí se encuentran las sedes de muchísimas empresas y de organizaciones internacionales, entre las que destaca la sede de la Organización de las Naciones Unidas, en las que trabajan casi cinco mil personas. Son muchas también las representaciones diplomáticas de todo el mundo con sede en Nairobi, lo que hace que la comunidad de profesionales expatriados sea muy numerosa. Todo esto hace también que los contrastes económicos y de desarrollo sean enormes en esta ciudad, lo que se traduce en los desajustes entres zonas residenciales y centros comerciales gigantescos con precios europeos, y barrios de chabolas infrahumanas con puestos de venta precarios en las calles.

No obstante, Nairobi también es el ejemplo de una ciudad africana en pleno crecimiento, dinámica y que ofrece más y más oportunidades para los jóvenes emprendedores del país. Aquí se observa la existencia de una clase media que crece, crítica, adaptándose a los nuevos tiempos y exigiendo cambios políticos y sociales a sus gobernantes. Nairobi, por esta mezcla de realidades, es también una ciudad cosmopolita y con una gran riqueza cultural, fruto sobre todo de la diversidad étnica de este país. De hecho, además de las grandes comunidades de indios, somalíes o etíopes, aquí residen kenianos provenientes de los más de cuarenta grupos étnicos que cohabitan en este país, lo que se traduce en una variedad de tradiciones y manifestaciones culturales asombrosa. Todo esto, mezclado con los ritmos y el estilo de la vida urbana, hace que Nairobi sea, desde mi punto de vista, una verdadera coctelera del África contemporánea, donde lo tradicional se mezcla con lo moderno, lo occidental con lo africano, para dar lugar a una nueva realidad símbolo del África de hoy que avanza, a su manera y con energía, en nuestro mundo globalizado.

Para mí, ver y participar en esta realidad es verdaderamente lo más fascinante de vivir en una ciudad africana como Nairobi.

No obstante, tengo que admitir que, en el día a día, Nairobi tiene sus aspectos incómodos, sobre todo viniendo de nuestras ciudades europeas, donde los servicios públicos nos hacen la vida mucho más fácil. Uno de ellos, por ejemplo, es el transporte urbano, casi inexistente en Nairobi y que hace que todo el mundo se mueva en coches privados, mini-buses (que suelen llamarse matatus) y viejos camiones que se asemejan a autobuses. Todo esto produce un tráfico infernal en la ciudad, sobre todo durante los días de la semana, lo que además se traduce en una contaminación preocupante.

Por otra parte, Nairobi tiene fama de ser una ciudad muy insegura, de hecho muchos la llaman “Nairobbery” (un juego de palabras en inglés que se podría traducir como “Nair-robo”). Esto se debe a que se han registrado muchos casos de atracos, robos y secuestros a lo largo de los últimos años, pero a mi no me parece mucho más insegura y peligrosa que otras grandes ciudades del mundo. Es cierto que por la noche no puedes salir a caminar por la calle solo (sobre todo si te encuentras en alguna de las muchas calles sin alumbrado), pero creo que esto es algo de sentido común que se puede llevar al contexto de cualquier gran urbe.

A pesar de esto, vivir en Nairobi está siendo una de las experiencias más interesantes de mi vida y cada día me alegro de poder tener la suerte de aprender tanto sobre tantas cosas tan diferentes.

 


¿Qué echas de menos de Tarifa?
Ante todo, mi gente: mis amigos y mi familia, a los que me gustaría poder ver más a menudo. Al mismo tiempo, viviendo en una ciudad tan poco hecha para el peatón como es Nairobi, echo de menos la posibilidad de dar un simple paseo por la calle y encontrarme con gente... O simplemente quedar en la playa, para luego terminar tomándote algo en un bar o ir a cenar fuera, improvisando el recorrido sin la necesidad de moverte en coche todo el tiempo.


Si fueses alcaldesa de Tarifa, ¿Qué harías?
Vaya…¡qué responsabilidad! Sinceramente no me veo como alcalde de ningún lugar, pero si me pides hacer un ejercicio de imaginación, creo que en Tarifa me dejaría llevar por el viento…

- ¿Vienes muy a menudo a Tarifa?

No tanto como me gustaría, pero intento regresar dos o tres veces al año, coincidiendo normalmente con la Navidad, el FCAT y las semanas de vacaciones de verano.

¿Tienes pensado regresar algún día a Tarifa o a España?
Claro, ¿por qué no? De momento, me gustaría seguir aprovechando mi edad para seguir trabajando en el extranjero y conocer más y más mundo. Pero con el tiempo, me gustaría también pensar en tener un lugar estable, un punto en el mapa donde ver mi casa. Si lo profesional me lo permite, Tarifa podría ser un lugar ideal para dar este paso, aunque puede que eche de menos entonces la vida de una ciudad… ¿Quién sabe? Igual algún día, entre el levante y el poniente, encuentre la respuesta.

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