Tarifeña en Valladolid

By Gracia de Monteyrín Agosto 31, 2009 7294

Nací en La Caleta de Tarifa un 23 F de cuyo año ahora mismito no me acuerdo mucho, pero la casita en la que nací sigue en pié y mirando de frente al Parque Natural del Estrecho y, cada vez que voy a Tarifa me gusta ir a verla y pasear por sus alrededores y, tanto los olores a salitre y plantas, como las piedrecitas y veredillas de su entorno ¡están intactas!, como si solamente pasásemos de puntillas unos poquillos a visitarla. Así es que, como soy creyente, rezo para que todo se mantenga así mucho tiempo y ¡no nos lo toquen!. Salí de Tarifa con quince añicos y, según dicen, es muy importante reencontrarnos con nuestros orígenes. La gran Playa de Los Lances de Tarifa, de arena doradita y fina ¡da gloria de verla!, pero la Playita de La Caleta, con sus lascas de piedra oscura, mantiene un misterio, silencio y tranquilidad que somos muchos los tarifeños, que la consideramos ¡nuestro rinconcito!. Sólo la empaña el drama periódico de las pateras...

Según me contó el otro día la ilustre matrona y tarifeña de honor Dª Yolanda Bravo, yo fui la primera niña que ella trajo al mundo, y yo le recordé que, además ella me llevó a la Pila de Bautismo haciendo las veces de madrina y ofreció a su hermano Paco para que fuese mi Padrino. Pero Dª Yolanda y su hermano, debieron de ser padrinos de ¡tantos niños...que ¡como iba a acordarse! Los padres de familia numerosa de la Tarifa años 40-50, agotaban pronto a los parientes y amigos idóneos para padrinos, y tenían que esperar a la Brava Yolanda, que colaboraba desinteresadamente con las familias “en apuritos”.

De niña estudié en el Colegio Público Ntra. Sra. de la Luz e hice el bachillerato en el Instituto Tarifeño y posteriormente, en Ceuta hice Magisterio y en Segovia Derecho, para acabar Opositando a funcionaria de la Administración del Estado en Madrid. Actualmente y desde hace 18 años vivo en Valladolid y desempeño mi trabajo de funcionaria en la Junta de Castilla y León, Consejería de Hacienda, Tesorería General, donde llevo algo el Control del Registro de Cuentas Financieras, y así vamos tirando, con la suerte que supone un puesto fijo en la Administración, en tiempo de crisis y también con ése algo de monotonía que conlleva el trabajo de “papeleo administrativo”. Pero no me quejo ¡que va! ¡Es mi comé!.

Valladolid es Ciudad de buen tamaño para vivir y además está muy bien comunicada para salir de ella. Distamos de Madrid a una hora de AVE y con el resto de la Península vamos teniendo cada vez más autovías y AVES, que nos trasladan en un periquete al Norte e incluso al Sur de la Península. Pero bueno, no voy a exagera...Tarifa ¡es que es la Punta más Meridional de Europa! y..., por muy bien que funcionen las comunicaciones, allí da gusto tener que ir ex-profeso, no porque pille de paso a otro sitio, sino porque ¡hay que buscarla!, ¡no sale al paso!.

Al ser Valladolid Ciudad llana, es agradable pasear por ella, montar en bici, patinar, etc. Vamos, ¡lo mismo que hacíamos en Tarifa, pero aquí con menos cuestas!. Eso sí, las Riveras del Río Pisuerga, están bien acondicionadas para recorrerlas, hacer deportes, merendolas, bañarse, hacer piragüismo y algunos ¡hasta se atreven a pescar!. O sea, que no nos podemos quejar de espacios “de ocio”.

Como se sabe bien, Valladolid cuenta con buena tradición cultural, Universidad, Museos de Escultura, Ciencia, Arqueológico, etc. Son abundantes los cines y espectáculos y, desde hace pocos años contamos con Auditorio de música y escenario para otras actuaciones.

También existe buen ambiente cultural de tertulias, representaciones teatrales, actuaciones musicales, cine al aire libre en verano, etc. Como también se sabe bien, de aquí fueron Zorrilla, Rosa Chacel, Umbral, Delibes, Jorge Guillén, Jesús Jiménez Lozano, Martín Garzo, Lola Herrera, Conchita Velasco, Gutiérrez Caba... y ¡Tantas personas importantes! que... parece que el frío y la sobriedad castellana dan buenos frutos.

Curiosamente también hay gran afición al flamenco y a los toros y contamos con buenas Peñas de ambiente ¡casi andaluz! Durante las Fiestas de San Lorenzo (principios de septiembre), se llena la Ciudad de gran animación gastronómica, musical, taurina y festivalera. Vamos que sobriedad...!dentro de un orden!.

Es muy famosa la Semana Santa por las buenas Esculturas de sus Museos, que salen a la calle, cuando el tiempo no lo impide. Se echan de menos las Saetas, el jaleillo andaluz, y el adorno de los Pasos, ya que aquí se centran exclusivamente en la belleza de las Tallas escultóricas, no suelen llevar muchos mantos ni ropajes, así es que en primavera a menudo ¡da frío de verlas!, pero no dejan de ser de una gran belleza.

Es también famosa la Semana Internacional de Cine de Valladolid, conocida como SEMINCI, que ya celebra este año la 54 edición. Pero, hasta el año 2006 (en su 52 edición) NO tuvimos la gran alegría de que el máximo galardón (la Espiga de Oro) la recibiese una peli española y un Director Español. Ése honor le cupo al Cordobés D. Gerardo Olivares y su peli “14 Kilómetros” recibió la Espiga de Oro a la Mejor Película, mejor fotografía, mejor música y 2º premio de público. La película refleja el drama de la inmigración del Norte de África y termina ¿cómo no? ¡en la Playa de Valdevaqueros de Tarifa!, después de atravesar los 14 kilómetros del Estrecho, (por su parte más estrecha).

A mi personalmente, además de una gran emoción por ver de nuevo Tarifa desde Valladolid, me pareció la mejor peli que se ha hecho sobre el drama de la inmigración norteafricana. Por su realismo y también por su belleza de imágenes y música. La Espiga de Oro se la entregó a D. Gerardo nada menos que Dª Sofía Loren, que visitaba estas tierras, con motivo de la celebración del 50 aniversario de que se hubiese rodado en tierras castellanas “El Cid”, con la Loren de Dª Jimena. Con ese motivo ella presidió el Festival y D. Gerardo Olivares tuvo la suerte de recibir la preciada Espiga de Oro de tan ilustres manos, dedicándose mutuos elogios de gran simpatía.

Yo, como andaluza por el mundo, me apresuré en cuanto pude a dar la enhorabuena al simpático Cordobés. Cuando le conté que yo era Tarifeña me dijo que no me perdiera el Festival de Cine Africano de Tarifa, que era uno de los más divertidos que conocía y que merecía la pena asistir a él. Así que le prometí que iría sin falta y así lo hice este año en el mes de mayo.

A D. Gerardo no lo llegué a ver, pero el Festival me resultó muy interesante. Comenté a los organizadores lo de la Peli “14 kilómetros” y me extrañó que nadie la hubiese visto y que a muy pocos les “sonase de algo”, así es que sugerí que, en años próximos deberíamos intentar subsanar este “problemilla”.

Pensé que, el hecho de que actualmente Tarifa no cuente con una Sala de Cine y que el “pobretico” antigüo Cine Alameda ande últimamente por los suelos, deben de tener algo de culpa, porque la peli 14 kilómetros ¡merece la pena ser vista en pantalla gigante!, por lo menos.

Pregunté a los organizadores del FCAT y parece que creían que en Tarifa no se iba tradicionalmente al Cine, pero ¡que va¡ ¡menudas alegrías nos daba el Cine Alameda, a los Tarifeños, antes del boom del turismo!. En los años 60 Tarifa contaba con dos cines de invierno y un Cine de verano que, a menudo se llenaban.

No solamente éramos los tarifeños muy aficionados a ir al Cine, sino que ya disfrutábamos de las pelis desde el mismo día en que se empezaban a anunciar con las carteleras expuestas en la Calzada de Tarifa, en los escaparates de Villanueva. Allí nos acercábamos todos los chiquillos y bastantes de los mayorcillos, para intentar desentrañar las pelis antes de verlas y luego, para comentarlas una vez vistas y...cada uno aportábamos nuestros comentarios, oyéndose frases famosas para nosotros como “Hay que darse cuenta ¡cómo quería Candilejas a la muchacha!”.

En el colegio Cervantes (actual biblioteca de la Plaza de Las Ranitas), se rodaron muchas escenas de la peli “Torero por alegría” y los alumnos del cole fueron actores por unos diíllas, con gran revolución en el pueblo. Tarifa inspiró al gran Summer su película “La niña de luto”, durante el tiempo en que éste hizo allí su “mili” y el popular tarifeño “Juanito” fue actor importante en ella.

Juan Navarro Cortecejo nos ilustra divinamente sobre “Tarifa en el cine” y, podemos leerlo en google (cuando el viento no lo impide).

En fín, que los Tarifeños siempre fuimos muy cinéfilos y que los cineastas también se fijan en la Ciudad. Pero el problema de ir poco al Cine ,más que Tarifeño, es casi internacional, ya que como todos sabemos, la tele y las descargas, hacen que los Cines sean Minicines y a menudo cuenten con cuatro o seis personas entre el público, si las pelis no son muy famosas, pero...cuando las pelis son buenas y actuales ¡los Cines se llenan! y las Ciudades se animan, porque ver las pelis en Salas de Cine es ¡otra cosa!.

Así es que, en pleno Siglo XXI, desde estas páginas me encantaría empezar a calentar algo el ambiente, a ver si entre todos consiguiésemos que algún empresario valiente o algún Cineasta importante, (Antonio Banderas o Almodóvar...sin ir más lejos), se aventurasen en la empresa de que Tarifa tenga sus Salas de Cine modelo Siglo XXI y en los bulliciosos veranos completásemos las vacaciones viendo “una pechá de Cine”. Durante el Festival estarían ¡llenos a rebosar! y...en invierno vacíos, como en el resto de España, pero sólo cuando las películas no merecen la pena ser vistas en Cine.

Las pelis del FCA se proyectaban en Salas adaptadas al efecto, como la actual Biblioteca, la Iglesia de Santa María y en varios Colegios del entorno. Pero, a la entrada de las Salas nos entregaban abanicos, porque el calor y la gran afluencia de público ¡hacían imposible permanecer allí sin el “preciado” abanico.

Éramos demasiados los que acudiamos al Festival y las Salas realmente no cumplían los requisitos de las Salas españolas en pleno Siglo XXI. Se echaba de menos una mejor acústica y ventilación.

Se comprenderá que yo no soy empresaria, ni entiendo de ello, pero es muy frecuente que en Valladolid, acudamos al Cine, a menudo sólo cinco o seis personas, a veces he ido yo sola y, si me he retrasado ½ segundo he encontrado el Cine cerrado. Me dicen que si va una sóla persona hay que pasar la película, pero si a la hora de comienzo no hay nadie se puede suprimir, así es que “con la primera campanada” si no hay nadie en el horizonte ¡portazo!, pero no por ello dejan de funcionar y ¡algo de negocio harán, ¡digo yo!.

Así es que, resumiendo, este Festival de Cine Africano, me ha resultado muy interesante, (a mi que no entiendo de nada, quiero aclarar), pero yo desde “mi mundo” añadiría que podría ser “manifiestamente mejorable”, ya que ver las pelis con los abanicos prestados por el Festival, en pleno Siglo XXI en España...resulta algo anacrónico.

Sueño con que se levante del suelo el Cine Alameda y que, el Paseo que llamábamos “El Cinco de Oros” ¿se sigue llamando así?, donde crecían las buganbilias, los jazmines, la madreselva, adelfas y, en mi época ¡incluso las rosas!, vuelva a perfumar el ambiente Festivalero y ¡acudamos en masa todos los tarifeños y los que no lo son tanto ¡a divertirnos juntos y a revivir la gran afición tarifeña al Cine, que parece que las nuevas generaciones no se lo acaban de creer. Además de que tanta alambrada por el Cinco de Oros...!no dejan oler bien las flores...!

Tenemos la infraestructura, tenemos el enclave único, el paisaje silencioso y misterioso del Estrecho visto desde El Miramar, tenemos nuestros Monumentos y los numerosos garitos, restaurantes, terrazas, turistas, deportistas y “meneo” que forman una Ciudad. El agua de las Playas es de una finura y con un puntito de sal, como no se vé por ninguno de otros muchos mares en los que he tenido la suerte de bañarme y...de la arenita blanca ni se habla, pa que no s´entere el levante, pero ¡que finura y que tacto tiene nuestra arena!.

Pero, desde que estuve en el FCAT y desde Valladolid sueño con un reformado Cine Alameda, llenito de tarifeños viendo la peli “14 kilómetros”, con D. Gerardo Olivares presentándola, en pantalla real, que gana mucho más que en la tele. Además de que, como no está en versión original, se puede una extasiar en las imágenes, en los gestos de los actores, en los detalles de la puesta en escena...Porque en el FCAT nos hacen leer tanto que no podemos recrearnos en el ambiente ¡todo lo que quisiéramos!.

Un fuerte abrazo a todos los Tarifeños y, a ver si, por algún medio, algún tarifeño se pronuncia y me hace llegar si, se echa de menos el Cine (visto en el Cine) en Tarifa o, si realmente se ha perdido la afición, porque ¡una peli en Cine es como vivir unas horas fuera de la monotonía de la vida cotidiana! ¿no?.