Noviembre 14, 2018

El Viento de Levante y El Viento de Poniente

By Begoña Martinez Escudier Diciembre 13, 2009 52840 0

El viento es el viajero más fiel e incansable de Tarifa. Su visita suele ser muy frecuente, sobre todo proveniente de dos direcciones, del este o del oeste, o de Levante y Poniente, como aquí se les conoce. La importancia que llega a adquirir en toda la comarca hace que nada quede impasible a su paso.

En Tarifa la velocidad media del viento suele superar los 22 km/hora cualquier mes del año y además, todos los meses suelen tener rachas que llegan a superar los 109 km/hora. Su duración no suele seguir ninguna regla fija.

Pero, ¿cómo se produce este fenómeno? Su origen proviene de un efecto que nos explica la física, denominado Efecto Venturi: “si en el recorrido de un fluido hay un estrechamiento, provocando una pérdida de presión, la velocidad por la sección ha de ser constante a ambos lados del mismo, por lo que al disminuir la sección en el Estrecho, la velocidad del viento ha de aumentar forzosamente”. En este caso, el Levante, proveniente del Este, al llegar al Estrecho de Gibraltar durante su recorrido, se ve comprimido por dos cadenas montañosas. Por un lado de la costa, las montañas del Rif marroquí y por el otro, las sierras Béticas andaluzas. Justo en este punto, su velocidad se acelera. Por este motivo, para un mismo día, el pronóstico meteorológico puede ser para Algeciras de un Levante con fuerza 2 en la escala Beaufort, pero en Tarifa, de fuerza 6.

El Levante, suele ser un viento seco, proveniente del continente, mientras que el Poniente, que no llega a ser tan virulento, proviene del océano y suele ser húmedo, lo que favorece que en muchas ocasiones traiga las lluvias al Estrecho.

Este fenómeno meteorológico condiciona todas las actividades que se desarrollan en esta zona, tanto naturales como humanas, algo que no debe extrañar a nuestros visitantes ya que es una seña de identidad muy particular de este característico lugar.

La fuerza que puede llegar a alcanzar es tan grande, que en cierta medida influye en aspectos no relacionados directamente con su origen, tal y como es el estado de ánimo de sus habitantes. Hay muchas opiniones sobre los efectos del Levante en los tarifeños, pero la mayoría señalan a depresiones, mal humor, dolores de cabeza e incluso se dice, que aumentan los casos de suicidios los dias que sopla muy fuerte.

Resulta muy interesante para los visitantes foráneos escuchar la maestría con la que los tarifeños hablan del viento, nociones que no han aprendido en la escuela, sino que han sido impartidas por la propia naturaleza en el discurrir de los días. Algunas expresiones como: “chica levantera hace” o “que hartura de levante” se pueden oir al pasear por las calles de Tarifa en los fuertes días de viento. Seguramente, si nos parásemos a preguntar a los tarifeños por uno de los temas de conversación más comunes, el viento estaría ocupando los primeros puestos.

Evidentemente, el viento condiciona las labores o aficiones diarias de los habitantes del Estrecho. Tareas habituales como salir a faenar, dar un paseo por la playa o sentarse en una terraza a tomarse un café, se ven alteradas cuando el viento sopla con su mayor fuerza. También podemos ver los efectos que causa en la forma que adquiere la vegetación de la comarca: árboles ladeados hacia el oeste como si de un cuerpo muy flexible se tratase, o en la erosión de las rocas costeras que delatan una fuerte abrasión del viento cargado de partículas.La dinámica y magnitud del Levante llega a ser tan importante que lo hace partícipe de la formación del Monumento Natural Duna de Bolonia, de 30 metros de altitud.

Es tal la influencia en las pautas de comportamiento, que hasta los animales sufren sus consecuencias. Un acontecimiento muy espectacular ocurre, cuando en época de migración de aves, sopla un fuerte viento de Levante que obliga a muchas aves a quedarse retraídas a uno de los lados de la costa, esperando el cese del viento, ya que la derivación al oeste haría que no encontrasen tierra firme en la que posarse y se internarían en el océano Atlantico, con muy pocas posibilidades de supervivencia.

Quizás uno de los beneficios que el hombre ha sido capaz de aprovechar del viento, ha sido la práctica de deportes como el windsurf o kitesurf, que han convertido a Tarifa, sin lugar a dudas, en la capital mundial de ésta práctica. Sople de Levante o de Poniente, los surfistas aprovechan para montar las velas y cometas y adentrarse al agua. Son muchos los que prefieren los días de Poniente para navegar ya que lo consideran más seguro. Numerosos seguidores de esta variedad deportiva se han afincado en Tarifa para disfrutar de este deporte todos los días del año.

La influencia de los fuertes vientos ha sido determinante en el desarrollo turístico de Tarifa. Podríamos decir, que el viento ha sido impulsor de un turismo selecto. A pesar de que al parecer, Tarifa lo tenía todo, bellas playas vírgenes de arenas finas, aguas claras, montañas costeras y calles con encanto histórico, no era suficiente ya que no soportaban el viento. Muchos turistas ven a éste como un obstáculo para pasar unas vacaciones tranquilas y relajadas. Pero para otro gran sector, la ausencia de instalaciones hoteleras y apartamentos a lo largo de toda la costa tarifeña, hace de este lugar un destino diferente y encantador, en el que el viento, al estrellarse con nuestra piel mientras estamos tumbados tomando el sol, nos hace recordar que gracias a él esta costa es un lugar tan privilegiado y singular.

Otro icono tarifeño de la familia del viento, es el aerogenerador. Los residentes de Tarifa han visto como han aumentado los parques eólicos en la comarca durante los últimos años para lograr un aprovechamiento máximo de este recurso. Estas máquinas son capaces de ponerse en marcha con cualquier dirección del viento gracias a un mecanismo que hace rotar las aspas en busca de la dirección óptima.

Hasta tal punto es característico el viento de Tarifa, que de muchos es conocido ese dicho popular que con guasa dice: “Tarifa, paraíso entre dos mares, la mare que parió al Poniente y la mare que parió al Levante”. Los tarifeños tienen al viento tan presente, que incluso muchos negocios llevan en sus nombres referencias a él. Desde lugares como Hostal El Levante, el restaurante El escondite del viento, o una plaza, La Plazuela del Viento hasta la peña cadista, llamada con un toque de humor, Levantera amarilla. Incluso muchos de los souvenirs tarifeños hacen alarde de este fenómeno. La imaginación hizo que alguien idease crear una lata cargada de viento para regalar a los amigos que no pudieron visitar Tarifa, y con ello invitarles a consumirlo en el lugar de origen.

Después de todo, solo queda venir al destino más meridional de toda Europa para poder sentir muy de cerca ese golpe de aire fresco en nuestras caras.

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Last modified on Domingo, 04 Noviembre 2018 15:58

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