Diciembre 11, 2018

Salir por la Vía de Tarifa

By Begoña Martinez Escudier Febrero 28, 2010 12201 0

Si por muchos es conocido el dicho popular de “salir por peteneras”, en la provincia gaditana es muy común hacer referencia a la expresión “salir por la vía de Tarifa”  cuando evadimos una respuesta o cambiamos el tema de lo que se está hablando.

Pero habría que remontarse muchos años atrás para llegar a comprender el por qué se utilizó Tarifa para esta expresión tan popularizada.

Antiguamente esta frase se utilizaba para designar el andar de un lado a otro y qué se pretendía con ese andar de acá para allá. 

Indagando en nuestra historia, llegamos al momento en el que Tarifa era un punto crítico en la frontera de Europa y África desde que fue reconquistada por los moros durante el reinado del rey Sancho IV “El Bravo”. Posteriormente, tuvo lugar la célebre leyenda protagonizada por Guzmán El Bueno, dónde dicen que por mantener su fidelidad prometida al rey, lanzó su propio puñal para matar a su hijo antes que entregar la plaza de  Tarifa. Años después, tuvo lugar en ella la Batalla del Salado en 1340, que fue ganada por Alfonso XI, nieto de Sancho IV. Este monarca le concede a Tarifa el privilegio “de omicianos” por el cual quedarían exentos de castigo los perseguidos por delitos de homicidio, siempre que éste no fuera “aleve” o de “lesa Majestad”, que fueran a habitar en Tarifa y permanecieran en ella por el tiempo de “un año y un día”, porque como decía la cédula real: “…por razón de que nuestra villa de Tarifa está en la frontera de tierra de moros, se precisa su repoblación para su defensa…”. Este hecho hizo que llegasen a Tarifa aquellos delincuentes cuyos delitos de sangre serían redimidos por vivir en ella y servirla.

A partir de este acontecimiento, Tarifa comienza a tener mala fama por sus habitantes, que solían ser gentes agresivas, dadas a la pelea y a la falta de respeto a las autoridades. Tanto es así, que un dicho popular de la época reflejaba lo siguiente:

En Tarifa no hay vergüenza,
alcalde ni corregidor,
ni mocita que tenga virgo,
ni calle que quepan dos...

Será debido a este talante agresivo que se haga popular el verbo “tarifar”, que según el diccionario de la Real Academia Española se define como: reñir con alguien, enemistarse.

Por otra parte, el hecho de llamar “vía” al camino que llevaba hacia Tarifa por parte de los maleantes, tiene una explicación un tanto irónica. En la sociedad de aquel entonces (perteneciente al Siglo de Oro) que era eminentemente católica, la palabra “vía”  hacía referencia al “camino hacia la santidad o la salvación eterna”. Para alcanzar la unión más perfecta con Dios mediante penitencia y oraciones había que emprender la “vía ascética”, mientras que para recibir el perdón de Dios por los pecados cometidos se tomaba la “vía de la penitencia”.

Es debido a este concepto que se comenzase a hacer referencia a “salir por la vía de Tarifa” como sinónimo de emprender el camino a Tarifa para eximir los castigos o delitos cometidos.
Este dicho llevaba consigo otra implicación: huir de las justicias reales, ya que el delincuente o criminal que tomaba esta vía conseguía que los alguaciles, “Los cuadrilleros de la Santa Hermandad” o los “gurones” de la justicia real, tuviesen que suspender la persecución de éstos por ser la ciudad de Tarifa una especie de “lugar para refugiarse” de ser perseguidos y de cumplir la condena.

Durante el camino hacia “la vía de Tarifa” existían unos apeaderos semejantes a las cañadas o las vías pecuarias. El primero en encontrarse era la conocida “banda de Chiclana”, posteriormente el Cabo de Roche y Conil. De este descansadero se conocía popularmente desde la época de los Pícaros el dicho “Mata al rey y vete a Conil” por ser éste el lugar a partir del cual se perdía el rastro de aquellos maleantes que venían huyendo y se aseguraban que los actos cometidos quedarían  impunes.

Hoy día esa fama de ciudad conflictiva ha quedado en el olvido. Pero sí se ha seguido utilizando esta expresión por parte de muchos gaditanos y seguramente que en muchos casos, desconociendo su curioso e interesante origen.


Bibliografía.
Benítez Carrasco, L. Dichos y cosas de Cádiz, Quorum Libros Editores.
Segura Gómez, Wenceslao. Guzmán El Bueno y la defensa de Tarifa. Mellaria.

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