En Tierra de Flamencos

By Febrero 22, 2010 9607

Para muchos extranjeros el flamenco, además de ser una interesante y profunda expresión artística, es la imagen de España. El estereotipo representado en las muñequitas de plástico con vestido rojo y sombrero cordobés, o en las postales setenteras de bailaoras con faldas bordadas de hilos de colores, es su extremo más superficial.

Solo con escarbar un poquito uno se da cuenta de que debajo de la superficialidad del flamenco hay una profundidad abismal gobernada por un lenguaje propio. No hay que hacer mucho esfuerzo para que a uno le atraiga el flamenco. El duende sabe seducir a novicios y eruditos por igual. Por que el flamenco es expresión artística, el flamenco es una forma de vida, el flamenco es cultura.

Por ser un arte antiguo y popular, establecer su fecha de nacimiento es difícil. Sabemos que el pueblo gitano se estable en Andalucía a mediados del siglo XV, y que los primeros testimonios escritos sobre el flamenco no existen hasta bien avanzado el siglo XVIII en las "Cartas Marruecas" de José Cadalso, donde se describe una fiesta flamenca celebrada en un cortijo. Lo que sí sabemos es que el

flamenco nace entre la población marginada y trabajadora de Andalucía. Jornaleros, mineros, vendedores de caballos, fragüeros, pescadores, canasteros y gitanos. No se puede concebir el flamenco sin el gitano, pero tampoco se puede concebir el flamenco sin Andalucía. La etnia gitana también existe en otras partes del mundo desde hace mucho tiempo, pero es solo en Andalucía dónde se desarrolló y se practica el flamenco. La cultura andaluza mezclada con la cultura gitana crearon el caldo de cultivo que produjo lo que hoy conocemos por flamenco.

Cualquier expresión artística está compuesto de Alma y de Técnica. El Alma es aquello con lo que se nace y la Técnica es aquello que se estudia. La técnica del flamenco es tan rica que uno fácilmente podría pasarse la vida entera aprendiendo cualquiera de sus interpretaciones, ya sea al cante, al baile o a la guitarra. El flamenco tiene unos estilos básicos que se conocen por el nombre de Palos. Se pueden contar más de cincueta Palos del flamenco. Cada Palo tienen su propio ritmo, su propia armonía y, en caso de que sea un palo bailable se interpreta con una danza diferente.

A groso modo podemos agrupar los Palos en dos grupos: el Flamenco Jondo (hondo) y el Flamenco de Fiesta. Los temas tratan sobre la dura vida de los mineros (Cantes de Levante; tarantas, tarantos, cartageneras y mineras), pasando por la alegría de tener un barco velero propio (tema de algunas 'alegrías') hasta las emociones dignificantes como el duelo o la injusticia (seguiriyas, soleá, tientos, toná).

El flamenco es una tradición oral. Durante decenas y decenas de años las canciones y la música se han ido pasando de generación en generación por oído, aportando cada una sus propios arreglos y modificaciones, actualizándose así a los gustos de cada época. Como cualquier otra forma artística viva, el flamenco ha ido evolucionando. Hoy en día existen un sin fin de artistas más o menos flamencos, más o menos comerciales, mezclados, fusionados o influenciados por música de otras culturas.

Estamos en la cuna del flamenco. Lo que los campos de algodón de las llanuras del Mississippi representan para el blues, Cádiz lo es para el flamenco. De aquí nació y de aquí se nutre. Hay pocos sitios en España que hayan visto salir tanto flamenco como de Cádiz. A tan solo 20 kilómetros de Tarifa nació en 1947 el más grande de todos los guitarristas del mundo. Ojo, no del flamenco, que también lo es, me refiero al guitarrista más grande de entre todos los géneros musicales y todos los tiempos. Su alma es flamenca por supuesto, pero su genio musical alcanza mucho más lejos de los límites del flamenco.  Ha tocado en los mejores teatros y salas del mundo, y los mejores músicos del mundo se lo rifan para compartir escenario con él. Lleva tocando la guitarra todos los días horas y horas desde que tenía doce años. En un buenísimo y recomendado documental sobre la vida de Paco de Lucía, el guitarrista Manolo Sanlucar le describe como "... el mejor simbolo de lo que significa ser una estrella, por que encanta al que no sabe de esto y vuelve loco al que sabe". En ese mismo documental a la pregunta de qué es el flamenco, el maestro responde: "El flamenco es una expresión que uno tiene que tener, tiene que sentir. Es un lenguaje que te rompe, igual cuando estás contento como cuando estás triste."

Los españoles tenemos la grandísima suerte  de tener esta identidad musical. Compartimos un ADN cultural impregnado de una herencia armónica muy fuerte. No muchas naciones pueden decir lo mismo. Expresar con palabras lo que uno siente al escuchar y al ver flamenco es prácticamente imposible. Las palabras son un lenguaje, y el flamenco es otro lenguaje. Como mejor se entiende el flamenco es escuchándolo y viéndolo. Recuerdo que era pequeño, entre siete y nueve años de edad. Mis padres me llevaron a ver un espectáculo de flamenco al teatro de la plaza de Colón de Madrid, era la primera vez que me enfrentaba a una experiencia similar y se me puso la carne de gallina al ver aquello. La magia, el duende, ese encanto misterioso e inefable me vino a visitar.

Que el flamenco es un arte único, profundo e influyente no lo puede negar nadie, pero tampoco se puede negar que el aprecio, mimo y atención de la cultura flamenca en el Campo de Gibraltar y en Tarifa concretamente brilla por su ausencia. El aprendizaje y la difusión son los bastiones de la conservación y evolución del flamenco. Lamentablemente se pueden contar con los dedos de una mano los lugares donde se puede aprender y se puede ver flamenco en la tierra flamenca del Campo de Gibraltar. Que bonito sería tener una escuela de flamenco en Tarifa que enseñase a bailar, a tocar y a cantar. Que además fuese un sitio para presentar espectáculos y dónde el turismo pudiese ver flamenco.  Se nutrirían oficios de diseño de vestuario y producción visual. Daría puestos de trabajo, se cubriría una demánda turística y la riqueza cultural de Tarifa crecería.

Por suerte en Tarifa tenemos a dos personas que por separado y a su manera están aportando su granito de arena para cuidar el flamenco en la zona. Por un lado está Antonio Carrasco, cantaor y productor de las noches flamencas todos los jueves en el espectacular bar La Almedina, con gran éxito de afluencia. Antonio ha cantado por todo el mundo durante los veinte años que lleva de profesional, con grandes artistas como Cristina Hoyos en la producción de Caminos Andaluces, con la directora del Ballet Nacional de España Aida Gómez y con Antonio Canales en El Bailaor. Antonio opina que "con respecto a la formación de los artistas en el Campo de Gibraltar lo tienen bastante crudo". No siempre fue así, recuerda el pedazo de peña que había en Tarifa cuando vivia Andrés Rodriguez, gran maestro de jóvenes promesas de todas las disciplinas.

La otra persona es Mercedes Alcalá, algecireña de madre tarifeña. Lleva veintidós años como profesional y diecinueve enseñando a bailar en Tarifa y en Algeciras. Con sus mejores alumnas dirige una compañía y produce espectáculos acompañada al piano por su hija pequeña de tan solo 13 años, al cante por su hermana Rocío y Bonela hijo de Málaga, y a la guitarra por Pepe Fernandez de Estepona. Una de las experiencias más bonitas que Mercedes y su compañía han realizado fue una colaboración con la Orquesta Andalusí de Tetuan, que duró cuatro años y que les brindó la oportunidad de fusionar dos culturas a través de la música y el baile. La opinión de Mercedes es que para que el flamenco siga vivo hay que acercarlo a la juventud. “Una forma obvia sería introduciendo el flamenco en las escuelas y enseñando desde pequeño el aprecio y el entendimiento de este arte que es parte tan importante de la cultura andaluza y española”. Excelente idea!

No me considero un gran conocedor del flamenco, pero sé separar la paja del grano, y lamento la paradoja de que en tierra flamenca se desaproveche la gran oportunidad que ofrece esta disciplina única en el mundo en términos de identidad cultural, en términos de aprendizaje y desarrollo intelectual, y por supuesto en términos de recursos económicos. Por que el flamenco no necesita al Campo de Gibraltar tanto como el Campo de Gibraltar necesita al flamenco. El flamenco por fortuna sigue muy vivo fuera de la Comarca y fuera de Andalucía. En todas partes del mundo hay escuelas y espectáculos de flamenco gestionados por andaluces con gran éxito de público. ¿Porqué no ocurre aquí lo mismo?

A veces no apreciamos la riqueza que tenemos al alcance de la mano y desaprovechamos oportunidades, gastamos energía pensando en mundos mejores usando otros recursos que no tienen tantas garantias. El turismo y el flamenco es una apuesta segura para cualquier emprendedor que sepa cómo trabajarlo y cómo mimarlo. Una actividad sostenible que aporta cultura, entretenimiento y Olé!

Algunas figuras del flamenco de la Comarca:

Al Cante, Antonio Peralta, Rocio Alcalá, Antonio Magrele, Manuel el Chato.

A La Guitarra, Paco Martín, Sanvador Andrade, Manuel Lebrija y por supuesto Paco de Lucía.

Bailaores/as, merche alcalá, Antonio Castro, Jose Antonio Carrillo y Joselito, Felipe de Angeciras, Macarena Andrade, María Sabarea, David Morales, Rocio Soto.

Flamenco en vivo en la Comarca:

Algeciras, los lunes en Lo De Silva y los sábados en el Parque del Centernario.

Tarifa, los jueves en la Almedina y los domingos en Ecocenter.

Ver programa mensual en www.TodoTarifa.com/es/tablon.html

Otros sitios: Festival de Flamenco de Jimena de la Frontera, en verano. Peña de la Bajadilla en Algeciras, Peña de San Roque, y la Peña de La Linea.

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