Diciembre 11, 2018

El Pensamiento Creativo

By Julio 01, 2016 1495 0

Hasta hace muy poco tiempo la mayoría de la gente atribuía a la creatividad una carga mística. Se pensaba que era una especie de regalo divino, una suerte caprichosa que tocaba al azar solamente a algunos afortunados. Desde la Antigua Grecia la creatividad se ha representado con forma de mujer, las famosas musas. El problema con esta entrañable interpretación de la creatividad es que la superstición es la antítesis del pensamiento crítico, es la antesala del oscurantismo y uno de los recursos preferidos del poder para inculcarnos miedo y paralizarnos.

Ahora, gracias a la ciencia, empezamos a conocer qué hay detrás de la creatividad, cómo funciona y cómo podemos potenciarla. Sabemos, por ejemplo, que todas las personas tenemos el mismo potencial creativo y que la diferencia entre gente más creativa que otra está en la tenacidad y en saber aplicar la técnica.

Sabemos también que la creatividad es una de nuestras habilidades mentales más importantes. Que es responsable de haber producido los resultados más extraordinarios de la raza humana y que nuestras vidas están definidas por ella. Si no me crees párate a pensar un momento, qué sería de nosotros sin la capacidad de poder imaginar lo que nunca ha existido.
Con este artículo queremos celebrar la creatividad, desmitificarla y animarte a que explores tu potencial creativo. ¿Y para qué? Porque creemos sinceramente que un mundo más creativo es un mundo mejor.

(Ilustración de Adrián Esquivas)

Además, en este artículo encontrarás a algunos personajes de Tarifa con una actitud creativa significativamente desarrollada. Nos hubiese gustado poner más, pero las limitaciones de espacio y de tiempo no nos lo han permitido. Intencionadamente no vamos a mostrar imágenes de sus creaciones por que queremos que la curiosidad te anime a buscarles y conocer su trabajo personalmente.

Desde una temprana edad la creatividad forma parte de nuestro proceso de aprendizaje. Con la creatividad y la libre asociación de ideas adquirimos el conocimiento de nuestro entorno, damos sentido a lo que que vemos, a lo que sentimos y a la forma de expresarnos.

Cuando somos niños todos sentimos la necesidad de expresar nuestra creatividad. Una vez tenemos cubiertas las necesidades básicas de la comida, el sueño y el calor familiar, lo siguiente que todo ser humano necesita es ser creativo. En el momento que tenemos una oportunidad, cogemos algo para dibujar y hacemos lineas, pintamos con colores o moldeamos plastilina. Jugamos interpretando el papel de un ave que vuela o el de un hada madrina que hace magia con su varita. Nadie nos enseña a hacerlo, está dentro de todos nosotros. En cierto sentido, podría decirse que el significado de la vida está en crear. Estamos aquí para contribuir, todos tenemos un creativo dentro.

En los años 60, en el departamento de psicología de la Universidad de California en Berkeley, el profesor Donald MacKinnon realizó uno de los estudios más famosos sobre la creatividad. En este estudio MacKinnon argumentaba que la creatividad no es ni un talento, ni tampoco es una habilidad que se tiene o no se tiene. La creatividad, según MacKinnonn, es una actitud, un comportamiento.

Al mismo tiempo MacKinnon descubrió que la creatividad no tiene ninguna relación con el coeficiente intelectual. Estudiando el comportamiento creativo de científicos, arquitectos, ingenieros y escritores, MacKinnon demostró que los considerados por sus colegas como los más creativos, no tenían un coeficiente intelectual por encima del de sus colegas menos creativos. Lo que les diferenciaba era que los más creativos adoptaban una determinada actitud que les permitía que su creatividad apareciera más fácilmente.

MacKinnon describe esta actitud como una predisposición para divertirse, para jugar. Una actitud que él mismo define como infantil. Los más creativos eran capaces de jugar con ideas y de explorarlas, no para ningún fin práctico inmediato, pero sólo por pura diversión. Jugar por jugar.

En psicología se identifican dos estados de ánimo relacionados con nuestro comportamiento en el trabajo: el abierto y el cerrado. Estos dos estados son complementarios, y los dos son necesarios dependiendo del tipo de actividad que necesitemos desarrollar. Pero es importante recalcar que la creatividad no es posible bajo un estado de ánimo cerrado.

El estado de ánimo cerrado es el que adoptamos la mayor parte del tiempo que estamos trabajando. Tenemos la sensación de que hay mucho que hacer y tenemos que terminarlo todo. Sentimos una mezcla de ansiedad y cierta emoción placentera. Nos encontramos  activos, un poco impacientes, tensos, y no tenemos tiempo para escuajos.

Por el contrario, en un estado de ánimo abierto nos sentimos relajados, menos activos, más contemplativos y más inclinados a la diversión, el entretenimiento y el buen humor. Es un estado de ánimo que invita a la curiosidad y a la reflexión, y eso es lo que permite que nuestra creatividad natural florezca.

Decir que la creatividad es todo es quedarse corto, la creatividad es mucho más que eso. Continuamente estamos creando algo o disfrutando de la creatividad de otros.

En términos coloquiales, la palabra “creatividad” se ha limitado por error a las actividades artísticas. Es importante entender que la creatividad también juega un papel muy importante en el pensamiento crítico, en la resolución de problemas y por supuesto en la innovación. Ya seas un funcionario en el ayuntamiento gestionando una licencia o un niño intentando llegar a la caja de galletas en lo alto de la encimera de la cocina, la creatividad es esencial y harás uso de ella en algún momento de la resolución del problema.

Entender la diferencia entre el estado de ánimo abierto y el cerrado es importante para poder aumentar nuestra capacidad creativa. La mejor forma de llegar a la solución de un problema es bajo la influencia de un estado de ánimo abierto, pero la mejor forma de poner en práctica esa solución es cambiar al estado de ánimo cerrado. Somos eficaces sólo si actuamos con decisión, sin distracciones ni dudas sobre su certeza, manteniendo nuestra concentración mientras ponemos en práctica la decisión que hemos tomado.

El Pensamiento Creativo, ¿Sabías Que?Luego de nuevo debemos volver al estado de ánimo abierto para revisar los resultados de nuestro trabajo, con el fin de decidir si debemos continuar con la siguiente fase de nuestro plan, o si debemos crear un plan alternativo para corregir cualquier error. Luego, de nuevo, debemos  volver al estado de ánimo cerrado para trabajar en la siguiente etapa, y así sucesivamente.
En otras palabras, para estar al máximo de nuestras capacidades, tenemos que ser capaces de cambiar de un estado de ánimo a otro.

Para alcanzar una probabilidad más alta de que se produzca la creatividad se necesitan cinco cosas: espacio, tiempo, tiempo de nuevo, confianza y pensamiento lateral.

Empecemos primero por el espacio. Para hacer frente a la presión del trabajo necesitamos estar en un estado de ánimo cerrado, pero no podemos jugar y ser creativos si nos encontramos bajo presión. Así que hay que crear un espacio tranquilo donde no seamos molestados, un espacio alejado de la presión, aislarnos.

El segundo factor para conseguir una mejor creatividad es el tiempo. No es suficiente con crear un espacio para aislarnos alejados de las distracciones, también debemos hacerlo durante un período específico de tiempo. La combinación de estos dos factores, espacio y tiempo, crean nuestra particular burbuja de tranquilidad donde podemos distanciarnos de nuestra rutina diaria. Pero con cuidado, porque a veces corremos el riesgo de irnos por los cerros de Úbeda inventándonos tareas aparentemente más importantes que pensar, como por ejemplo limpiar la mesa, o ponernos a ordenar papeles, hacer llamadas de teléfono. En estas situaciones lo más probable es que nuestra mente empece a traicionarnos con distracciones, y debemos ser fuertes y luchar contra esas distracciones.

El tercer factor que influye en la calidad de nuestra creatividad es otra vez el tiempo, pero un tiempo distinto al de la otra mitad de nuestra burbuja de tranquilidad. McKinnon descubrió en sus investigaciones sobre la creatividad, que los profesionales más creativos solían dedicar más tiempo a la resolución de los problemas que sus colegas menos creativos. Toleraban con una intensidad por encima de la media esa molesta ansiedad que todos experimentamos cuando no hemos resuelto el problema. Cuando tenemos un problema sentimos una incomoda tensión y para deshacernos de ese malestar generalmente nos precipitamos a tomar una decisión, no porque estamos seguros de que es la mejor decisión posible, pero porque al tomarla nos libraremos de la incertidumbre y pensamos, equivocadamente, que esto nos hará sentir mejor.

McKinnon descubrió que las personas más creativas aprenden a tolerar esta sensación de malestar durante más tiempo que los demás, y al dedicar más tiempo para reflexionar lo normal es que las soluciones sean más creativas.

El cuarto factor para trabajar hacia una mejor creatividad es la confianza. Una de las formas más eficaces para aniquilar la creatividad es el el miedo a cometer un errores. Jugar es experimentar. La esencia misma de lo lúdico es la predisposición a que cualquier cosa pueda suceder. Una sensación de que todo lo que suceda está bien. No podemos jugar, y por lo tanto ser creativos, si tenemos miedo a cometer errores. Debemos cometer riesgos diciendo cosas un poco tontas, ilógicas e incorrectas, y la mejor forma de adquirir la confianza para hacerlo es saber que mientras que estemos siendo creativos nada está mal, no existe el error y cualquier tontería puede conducir a una revelación.

El quinto y último factor para provocar la creatividad con más facilidad según McKinnon es la diversión. Por lo general, lo que nos divierte nos aporta relajación y estimula el juego. La diversión es parte de la espontaneidad y de lo lúdico, aspectos esenciales de la creatividad que necesitamos para resolver cualquier problema. Dentro de tu burbuja de tranquilidad debes reírte y divertirte todo lo que quieras. Muchas veces es más divertido ser creativo si lo haces con otras personas. Cuando hay otros aportando ideas se llega a sitios más interesantes y originales que si lo hace uno solo. Pero cuidado, si una de esas personas es de las que pone a los demás a la defensiva, se pierde la confianza para jugar y eso no es bueno para la creatividad. Por eso asegúrate siempre de que tus compañeros de juego son gente que te agrada y de confianza. Evita comentarios aplastantes y crueles. En vez de decir “no”, “mal”, o “así no se hacen”, intenta ser positivo y construir sobre lo que se está diciendo. “¿Crees que sería mejor si …?”, “No entiendo muy bien, ¿puedes explicarlo de nuevo?”, “Continúa”, “¿Y si….?”. Trata de establecer una atmósfera lo más libre y limpia posible.

Estos son los cinco factores que nos pueden ayudar a aportar un toque más creativo a nuestras vidas: el espacio, el tiempo, el tiempo de nuevo, la confianza y la diversión. Si utilizas estos factores verás como tarde o temprano obtendrás tu recompensa. En el momento más inesperado, al levantarte por la mañana, paseando a tu perro o leyendo el periódico derepente te vendrá a la cabeza una nueva idea original cual regalo traido por las mismas musas en bandeja de plata fina. Pero tienes que dedicar tiempo para la reflexión primero.

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