Diciembre 16, 2018

Charo

By Julio 02, 2016 1083 0

Charo forma parte de la memoria histórica de varias generaciones en Tarifa. Empezó a trabar como cuidadora en la Guardería Municipal con 16 años y trabajó en el mismo sitio ininterrumpidamente durante 42 años hasta su jubilación el año pasado. Desde su puesto de trabajo Charo ha sido testigo en primera fila de los años más interesantes de la historia reciente de Tarifa. En la actualidad Tarifa tiene una imagen juvenil, deportista, lúdica y multicultural, pero no siempre fue así.

Cuando Charo empezó a trabajar, en el año 1963, Tarifa era muy distinta, estaba asociada con la emigración, la injusticia social y la falta de oportunidades. Esta inmensa y afortunada transformación que ha experimentado Tarifa y España en los últimos 40 años ha condicionado también el perfil de los grupos de niños y niñas que Charo ha tenido a su cargo todos estos años. Mientras España vivía un cambio político, Charo participaba en la transición cultural de Tarifa. Pasó de cuidar grupos de criaturas formados por la descendencia de una España aislada del mundo a grupos de una rica diversidad cultural. Un entorno muy apropiado para estimular la creatividad.

Charo estudió cuidados infantiles en el Puerto de Santa María, pero asegura que no necesitó nunca ninguna formación, que instintivamente sabía qué hacer con un niño en el momento que le veía entrar por la puerta. A ella tampoco le interesó su currículum. Lo suyo fue pura vocación. Habiendo trabajado durante tantos años en el mismo puesto de trabajo, tuvo en sus manos varias veces la oportunidad de ascender a cómodos y mejor remunerados puestos de la escalera laboral, pero eso implicaba también sumergirse en la parte más administrativa y alejarse de lo que a Charo más le llenaba, la parte humana de su trabajo, estar en contacto con los niños. “Yo soy feliz cuidando niños, siento pasión con los niños” me dice.

Charo tiene un don especial con el que es capaz de controlar un grupo de 15 criaturas sin necesidad de alzar la voz ni perder los nervios. Me asegura, y yo la creo, que ella nunca se ha cansado de los niños. Que nunca ha tenido ni una queja de una madre, ni un susto con ningún niño. Dice que no ha habido ni un solo día en el que se haya cansado ni alegrado de que terminase su jornada laboral.

Antes de reunirme con Charo para esta entrevista, yo no conocía su opinión sobre la creatividad en la edad infantil, pero suponía que tras su dilatada carrera sería interesante conocerla. Lo que sentí al conocerla en persona sobrepasó todas mis expectativas. Inmediatamente me di cuenta de que Charo es una persona especial, una persona que irradia una energía y una confianza de una forma excepcional. Hay algo que une a todas las personas que he entrevistado para este artículo, y es la pasión y la entrega que tienen todos por su trabajo. Pero hay algo que distingue a Charo del resto. Me dio la sensación de que Charo no se había parado a pensar nunca sobre la creatividad. Yo la preguntaba, esperando obtener respuestas brillantes para imprimir sobre este papel, y ella hacía un esfuerzo por responder, pero se notaba que su interés no residía en el análisis ni en la reflexión. Su actitud frente a su profesión era mucho más pura, más instintiva y en el fondo más efectiva. Charo me ayudó a entender la importancia de la sabiduría que nace de la intuición, que también es otra forma de creatividad.

En el tema del cuidado y la atención con los niños Charo es un pozo de sabiduría. Su lenguaje es sencillo pero extremadamente sensato. Sería la protagonista perfecta para una versión de Súper Nani en Tele Tarifa, porque oír hablar a Charo de qué hacer para que un niño coma cuando tiene que comer, duerma cuando tiene que dormir o para que controle su mal genio, es revelador y enternecedor. Ahí lo dejo por si alguien quiere recoger el testigo.

El Cuestionario de Charo.

Una película: Tú y yo somos tres, de Rafael Gil.

Un cuento: Pulgarcito.

Un recuerdo: Cuando nació, Magali, mi sobrina.

Un lugar: La Playa de la Caleta.

Una Maestra: Doña Teresa.

Un color: el amarillo.

Una canción: I Want To Hold Your Hand, de los Beatlles.

Un artista: Lola Flores.

Un consejo: Dar mucho cariño a los bebés y tenerlos más en los brazos que en la cuna o en el carro.

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