Iñigo Asís

Iñigo Asís

A finales de los años 70 llegó el primer windsurfista a Tarifa, aparcó su furgoneta en el Camping Torre de la Peña I, montó su tabla y se puso a navegar. La identidad de esta persona es anecdótica, pero lo que va más allá de la anécdota es que su estela dejó más de 30 escuelas de windsurf y kitesurf, unos 50 establecimientos hoteleros y más de 120 restaurantes.

En Tarifa existen palabras que no se utilizan en otros sitios de habla hispana. Son palabras tarifeñas que popularmente se han ido incorporado a un diccionario particular y que aquí os las recopilamos para que quede constancia de una forma más o menos oficial. Estas palabras son patrimonio de todos, por eso nos encantaría que si echas en falta alguna no dejes de escribirnos y decírnosla para que la añadamos.
ACHANCAR.- Verbo transitivo. 1. Infligir temor a alguien. Ej.: Le levantó la voz para achancarle. 2. Apretar una cosa blanda de manera que se deforme o se arrugue. Ej.: No te sientes en mi sombrero que me lo vas a achancar.
AGUA VIVA.- Sustantivo femenino. Organismo clasificados en el filo Cnidaria, pelágicos, de cuerpo gelatinoso, con forma de campana de la que cuelga un manubrio tubular, con la boca en su extremo inferior, a veces prolongado por largos tentáculos cargados con células urticantes llamados cnidoblastos. Sinónimo de medusa.
AGÜERO.- Parte de la cabeza de la que se ha caído el pelo. Ej.: chico aguero tiene ese. (calva)
ACHOFAIFEO.- Adjetivo. Desorientado, distraído, despistado, atontado. Que no se da cuenta de lo que ocurre a su alrededor.

Angel Febrero en otoño

Octubre 01, 2008

Angel Febrero es un artista madrileño que trabaja con la naturaleza como fuente de inspiración. El arte es una vocación, no una profesión. Nadie decide un buen día que se va a ganar la vida como artista. Más bien se siente una necesidad de expresar algo. Con el tiempo, práctica y estudios, se desarrolla un lenguaje y un estilo propio. Mientras tanto el artista se tiene que ganar la vida con otras actividades más comerciales.

El estrecho no se cruza, se deja cruzar. Se dice que no hay dos días iguales en este cuello de botella oceánico. Los temibles vientos que soplan durante todo el año y las fortísimas corrientes cambiantes son los principales impedimentos para cruzar nadando el Estrecho de Gibraltar. Sin duda existen retos en aguas abiertas más duros, pero este aspecto de incertidumbre meteorológica,