El ecoturismo es uno de los sectores económicos emergentes en España. Uno de sus ejemplos más conocidos es la contemplación de cetáceos en su hábitat. Canarias fue pionera del fenómeno en nuestro país. Pero el Estrecho de Gibraltar, y más concretamente Tarifa, es el destino peninsular de mayor crecimiento en los últimos años. Todo gracias al movimiento conservacionista internacional y a la iniciativa de colectivos y empresarios radicados en la localidad desde hace más una década.

Como apasionados del diseño gráfico, un día nos fijamos que la tienda de Pepe Trujillo, de Tejidos Trujillo tenía una colección de posters originales de competiciones de windsurf que se hicieron en Tarifa en los años 80 y 90. Son una muestra del estilo gráfico de esa época y también son parte del legado histórico de los que significó la aparición del windsurf en este pueblo.

La industria de la fabricación de tablas de windsurf y surf, así como de velas y accesorios, es otro factor que ha ayudado al desarrollo económico de Tarifa. En el artículo anterior, que además inició esta serie, hablamos del importante impulso que supuso para Tarifa la llegada del windsurf. Ahora hablaremos de una profesión artesanal imprescindible para la práctica de estos deportes, que además de moldear tablas, ayudó también a moldear Tarifa.

El estrecho no se cruza, se deja cruzar. Se dice que no hay dos días iguales en este cuello de botella oceánico. Los temibles vientos que soplan durante todo el año y las fortísimas corrientes cambiantes son los principales impedimentos para cruzar nadando el Estrecho de Gibraltar. Sin duda existen retos en aguas abiertas más duros, pero este aspecto de incertidumbre meteorológica,

Ellas hacen de su paso migratorio por el Estrecho un evento único en el oeste de Europa. Pero tenemos que entender la importancia de nuestro frágil ecosistema y encontrar un equilibrio entre su uso humano y el uso del resto de las especies para evitar desastres. La 1ª edición de la Feria Internacional de las Aves en Tarifa el pasado mes de septiembre ha demostrado un interesante potencial ya que en solo cuatro días 6000 personas la visitaron.

A finales de los años 70 llegó el primer windsurfista a Tarifa, aparcó su furgoneta en el Camping Torre de la Peña I, montó su tabla y se puso a navegar. La identidad de esta persona es anecdótica, pero lo que va más allá de la anécdota es que su estela dejó más de 30 escuelas de windsurf y kitesurf, unos 50 establecimientos hoteleros y más de 120 restaurantes.

Tarifa es un sueño para los amantes de caballo, un sitio mágico, lleno de contrastes. Solo el que ha montado a caballo junto al mar conoce esta verdadera sensación de libertad. Montar a caballo con vistas a Africa en estas playas amplias de arena blanca y con el contraste entre al azul del mar y el verde de la montaña es una experiencia inolvidable.

Si estás en Tarifa y quieres cortarte el pelo, hay una barbería en la calle de Jerez que lleva funcionando más de cuarenta y ocho años. El dueño se llama Jose y trabaja con su sobrino, al que todos conocemos cariñosamente como Ulloita el surfer. Barbero no es una profesión popular hoy día. La corriente metrosexual ha arrinconado a las barberias de barrio en favor de peluquerias más modernas.

El kitesurf es un deporte apasionante, pero es un deporte de riesgo y puede ser peligroso si no se practica con cuidado. En el momento que levantamos una cometa del suelo somos responsables de la seguridad alrededor de la cometa. Debemos tomar las precauciones necesarias para nuestra protección y a también de la de los demás. Esto incluye protecciones para posibles golpes y un conocimiento básico del código de navegación de este deporte.

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