El Avistamiento de Cetáceos en Tarifa

By Editorial Junio 03, 2009 10456

El ecoturismo es uno de los sectores económicos emergentes en España. Uno de sus ejemplos más conocidos es la contemplación de cetáceos en su hábitat. Canarias fue pionera del fenómeno en nuestro país. Pero el Estrecho de Gibraltar, y más concretamente Tarifa, es el destino peninsular de mayor crecimiento en los últimos años. Todo gracias al movimiento conservacionista internacional y a la iniciativa de colectivos y empresarios radicados en la localidad desde hace más una década.

En la ensenada de Getares (Algeciras) reposan los restos de lo que en su día fue uno de los epicentros del comercio de productos derivados de la caza de cetáceos en el Estrecho de Gibraltar. A los ojos del profano en la materia, tan sólo se trata de un edificio ruinoso que afea el acantilado que le sirve de resguardo. Pero a poco que se escarba en la historia, sabemos que allí estuvo la Factoría Ballenera de Getares, empresa fundada por noruegos a principios del siglo XX y que luego, regentada por españoles, mantuvo su actividad hasta 1969. El ámbar gris de los cachalotes (apreciado en perfumería) o la grasa de los rorcuales (con la que se elaboraba aceite) eran los productos estrella. Lo mismo ocurría en Benzú, en el extremo occidental del litoral de Ceuta, donde existía otra empresa similar. Entre 1921 y 1954 fueron alrededor de 5.500 los ejemplares manufacturados entre ambas compañías. En 1946 se crea la Comisión Ballenera Internacional. Fue el cimiento sobre el que se ha construido todo el movimiento conservacionista de los cetáceos. Con posterioridad, en una cumbre celebrada en Estocolmo en 1972, se apuntó la necesidad de revertir el estado de las cosas. Los asistentes plantearon la idea de que la caza no era la única posibilidad de relación entre el ser humano y esta especie animal. ¿Y si en lugar de matarlos los observamos?, se preguntaban. ¿Y si con esa observación también hay margen para el desarrollo económico y la creación de puestos de trabajo? ¿No es viable la contemplación de especies en su entorno como opción turística? Es entonces cuando se comienza a apuntar la idea de fomentar, en todo el mundo, el concepto de whale watching, avistamiento de cetáceos para la cultura hispana.

Cuando los expertos se reunieron en la capital sueca ya había experiencias esperanzadoras en favor de estas tesis. En Estados Unidos, la ciudad californiana de San Diego se vanagloria de ser la pionera mundial gracias a sus ballenas grises. Luego fue en la Antártida. En los años 60 se extendió a Canadá. En 1975 la organización ecologista Greenpeace comenzó con sus campañas mediáticas en demanda de una paralización de las capturas. Finalmente, en 1986, la Comisión Ballenera Internacional aprobó la declaración de una moratoria sobre la caza comercial. Un hecho que corre en paralelo al despegue de la actividad, como atractivo turístico, en Australia, Nueva Zelanda, Japón, Noruega o las Islas Canarias. El archipiélago es el San Diego español del whale watching. Comenzó en los 80. Diez años después se vio el potencial en el Estrecho de Gibraltar.

Son entre siete y ocho los tipos de cetáceos que pueden contemplarse: calderón común, delfín mular, delfín común y delfín listado (todo el año); cachalotes (primavera y principios del verano); y orcas (sólo en verano). Un paraíso que cuenta con otra característica que favorece el desarrollo del sector: la proximidad de las zonas de avistamiento, fundamental para que los precios sean más baratos que en otros lugares del planeta. Hay un tercer factor beneficioso: si la temida meteorología de la zona impide salir al Estrecho, siempre queda la posibilidad de desplazarse a la bahía de Algeciras. Así que Tarifa podía ser un buen lugar para los emprendedores. Con altas dosis de ilusión e imaginación, un grupo de personas así se lo plantearon en la segunda mitad de la década de los 90. Las primeras campañas se realizaron con pequeñas embarcaciones y con un saldo de unos pocos cientos de turistas. El boca a oreja funcionó y el número de avistadores ha crecido de forma espectacular a los largo de los años.

¿Cuál es la razón de esta tendencia al alza?. Sin duda, la experiencia que se vive la primera vez, inolvidable en el caso del Estrecho. Subirse en los barcos radicados en Tarifa ofrece la posibilidad de navegar con buen tiempo en un enclave privilegiado. Desde el mar la visión del entorno es distinta, novedosa y, para la mayoría de los que la prueban, sorprendente. Hay sensación de libertad y también de seguridad debido a que en el horizonte siempre hay referencias reconocibles. Los cetáceos son una especie que reclama respeto, algo garantizado por las empresas tarifeñas. Se fomenta a bordo con las explicaciones divulgativas y un código de conducta de obligado cumplimento. Llegados al objetivo, las sensaciones se multiplican. La gracilidad de movimientos, la magestuosidad de los ejemplares o la facilidad de interacción propician momentos que no pueden superarse en delfinarios urbanos. La estadística juega a favor del sector: el éxito del avistamiento casi alcanza el cien por ciento. No es de extrañar que las encuestas que se realizan entre los usuarios una vez finalizado el viaje (que no supera las tres horas) revelen que el grado de satisfacción por la experiencia vivida sea del 90%.

Un estudio publicado en 2000 recoge que eran media docena las opciones del servicio en Tarifa, con un total de siete embarcaciones que permitían una capacidad de carga de trescientas personas. Según los últimos estudios, el sector supera hoy los tres millones anuales de facturación por la venta de billetes (un concepto que supone en 85% de los ingresos totales). Si atendemos al peso en la cuota de mercado, son tres las principales empresas: Turmares, Fundación Firmm y Aventura Marina. Son también las que más han invertido, cada una con su criterio, en I+D: nuevas embarcaciones, ampliación y profesionalización de plantillas, perfeccionamiento de la labor de concienciación entre los usuarios, creación de líneas de divulgación científica y educativa, cooperación con centros de investigación sobre biología marina, puesta en marcha de cursos de especialización, potenciación del voluntariado y diversificación de servicios. Es el caso de Turmares, cuyo responsable científico participará en la reunión de la Comisión Ballenera Internacional que se celebra este mes de junio, así como la consecución de certificaciones ISO y la Marca Parque Natural. Por su parte Fundación Firmm iniciará este año las obras de un complejo en el que recalen ejemplares que hasta ahora se encuentran en delfinarios de todo el mundo. Se ubicará en la ribera marroquí del Estrecho y ampliará las posibilidades de estudio de la especie. Al mismo tiempo Aventura Marina siempre ha apostado por el tema ecológico y ambiental utilizando desde los primeros días hélices protegidas para no dañar a los cetáceos y motores protegidos del ruido. En resumen, soluciones ecológicas que ayudan a causar el menor impacto posible en el medo marino.

El balance de esta larga década de ecoturismo de cetáceos en Tarifa es altamente positivo: se ha duplicado la capacidad de carga; ha crecido el número de embarcaciones; se ha generado el doble de puestos de trabajo (patrones, marineros, mecánicos, biólogos, guías, administración); se han creado sinergias con otros sectores (alojamientos y restauración); se ha multiplicado por cien el número de usuarios. Y, por fin, se ha logrado aprobar el documento básico del sector: el Real Decreto 1727, de 21 de diciembre de 2007. Su objetivo es el de garantizar la supervivencia y el estado de conservación favorable de la especie. En noviembre de 2008 se celebró en Algeciras un encuentro para abordar el futuro. Conclusiones: crear una base de datos conjunta para mejorar la investigación, elaborar un plan estratégico de educación ambiental, un Aula del Mar y la puesta en marcha de un centro de divulgación. Ya se han dado los primeros pasos: por primera vez un colectivo de investigadores (CIRCE) y una empresa (Turmares) acudieron juntos al congreso anual de la Sociedad Europea de Cetáceos (SEC), celebrado en Estambul el pasado mes de marzo.El ayuntamiento de Tarifa ha cedido un solar en el puerto pesquero para que se ubique el Centro de Interpretación de Cetáceos, con apertura prevista para el verano de 2010. El horizonte se completa con el acuerdo de que Cádiz sea la sede del congreso anual de la SEC en 2011. Será la primera vez que este foro se reúna en Andalucía, un logro conseguido gracias, en gran parte, a que Tarifa y su entorno se hayan convertido en referencia internacional en la materia. ¡Quién lo iba a imaginar hace medio siglo!

Tres estudios avalan la consolidación del sector en Tarifa. Dos de ellos han sido elaborados por CIRCE, grupo científico que comenzó sus investigaciones hace una década. Fueron publicados en 2000 y 2007, año en el que también se dio a conocer otro informe de la Fundación Migres, en este caso gracias al plan de medidas compensatorias por la instalación de la interconexión eléctrica entre España y Marruecos (proyecto REMO). Una idea común en todos ellos: el whale watching amplía las posibilidades de Tarifa como destino turístico internacional y fuente de desarrollo económico local.