Noviembre 14, 2018

Comportamiento Social de los Cetáceos

Hoy en día la mayoría sabe que las ballenas y los delfines son criaturas altamente inteligentes. Pero que también tengan una vida social muy parecida a la humana es un dato menos conocido.
Respecto a sus cerebros, se puede comparar a los delfines con los humanos. De hecho, su cociente de encefalización (tamaño cerebral en relación al tamaño medio de sus cuerpos) es el segundo más grande después del de los humanos.

También la estructura del cerebro muestra notables similitudes con el nuestro; especialmente los complejos pliegues que se pueden encontrar tanto en humanos como en delfines son consideradas la base de una inteligencia superior. Por eso, cada vez más científicos abogan por una "ética para los delfines". La India fue en el año 2013 el primer país en reconocer a los delfines como “personas no humanas", cuyo derecho a la vida y a la libertad debe ser respetado y protegido.
Por eso ya no hay delfinarios en la India.

Un descubrimiento muy interesante con respecto al cerebro de los delfines es que parte de su sistema límbico es en realidad más complejo que en el cerebro humano. En esa área paralímbica, que procesa las emociones en los mamíferos, se ha desarrollado un lóbulo adicional en los delfines, que probablemente ha proporcionado a los animales un nivel de inteligencia social sin precedentes, incluida una "conciencia colectiva". Puede considerarse como muy alto su grado de inteligencia social, según el lema: "Si algo le pasa al grupo, te pasa a ti mismo". Eso explica por qué los delfines, cuando son cazados mediante batidas de acorralamiento, no se abandonan los unos a los otros. Aunque algunos de ellos pudieran escapar, se quedan con los demás. Entre los calderones se puede observar esta fuerte conexión una y otra vez. Si vara el líder, es decir “el piloto”, los demás animales le siguen y se produce un varamiento en masa.
Los delfines viven en grupos sociales complejos, tienen autoconciencia (pueden reconocerse en un espejo), personalidad y sienten empatía.
Usan herramientas, se dan nombres individuales, llevan luto por sus muertos. Transmiten lo que han aprendido, es decir, educan a sus hijos, por lo que muestran inicios para el desarrollo de cultura. En Australia los delfines protegen sus hocicos con esponjas mientras buscan alimento en el lecho marino, no solo para protegerse de las rocas y corales de bordes afilados, sino también con el fin de remover mejor el suelo arenoso para buscar y capturar animales marinos más pequeños. En el Estrecho de Gibraltar, las pequeñas orcas aprenden que cuando capturan el atún de las cañas de los pescadores, tienen que dejar la cabeza del pez para no hacerse daño con el anzuelo. Los delfines juegan juntos, colaboran en la caza para beneficio mutuo, pueden resolver problemas, se defienden de sus enemigos, crían a sus cachorros juntos. Todo esto requiere una planificación deliberada y una forma de comunicación concreta. Sus conversaciones suelen transcurrir en forma de silbidos.
Cada Delfín Mular tiene su propio "silbido de signatura", es decir, una especie de nombre.
Los delfines tienen sentido de altruismo y solidaridad, por lo que se ayudan mutuamente de manera desinteresada. Un buen ejemplo es la ayuda que proporcionó un Calderón Común, al que llamamos Edu a su compañero Curro, que estaba gravemente herido. Pudimos observar cómo dicho calderón libró a Curro con un fuerte golpe de su aleta caudal de un trozo de tejido severamente inflamado que colgaba de él y que obviamente le molestaba y facilitó así la cicatrización de la herida.
A veces esta solidaridad se puede mostrar incluso entre especies: Así pudimos observar cómo un grupo de calderones protegió a un Cachalote gravemente herido que se desangraba, no lo abandonó hasta su muerte. Probablemente querían acompañarlo para que pudiera morir en paz, asegurándose de que no fuera devorado vivo por tiburones. Algunos animales incluso cooperan con los humanos. Los Delfines Mulares de “Laguna” en la costa brasileña ayudan a los pescadores a pescar, beneficiándose ellos mismos de ello. O interactúan con la gente. En las excursiones de avistamiento de cetáceos a veces muestran con orgullo a sus bebés; obviamente saben que ciertos barcos no suponen ningún peligro. Esta forma de avistamiento de ballenas es por lo tanto una forma de actividad recreativa que permite el contacto con estas maravillosas criaturas en la naturaleza, concediéndoles el respeto que se merecen.

Firmm

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Last modified on Jueves, 01 Noviembre 2018 16:08

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