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Sports

Tarifa, La Historia de una Marca

A finales de los años 70 llegó el primer windsurfista a Tarifa, aparcó su furgoneta en el Camping Torre de la Peña I, montó su tabla y se puso a navegar. La identidad de esta persona es anecdótica, pero lo que va más allá de la anécdota es que su estela dejó más de 30 escuelas de windsurf y kitesurf, unos 50 establecimientos hoteleros y más de 120 restaurantes. Gracias a él, Tarifa hoy vive prósperamente del turismo. Una actividad que ha proporcionado la mejor calidad de vida y el mayor número de oportunidades y puestos de trabajo para Tarifa en toda su historia. Estoy seguro de que algún día ese windsurfista tendrá una estatua en un lugar importante de Tarifa.

 

Él fue quién encendió la chispa, el primero, pero la potente marca turística que es hoy Tarifa, se forjó con el trabajo, la imaginación, la ilusión y la constancia de otras personas que vinieron tras la estela de aquel windsurfista. Estas personas, consciente o inconscientemente, crearon una marca para Tarifa con garantía e identidad propia que es la envidia de muchos otros destinos turísticos.

La historia de la marca de Tarifa tiene nombre y apellidos. La gran mayoría de sus protagonistas los podemos ver hoy día por la calle, muchos continúan al frente de los negocios que crearon entonces. Es tan reciente que puede sonar pretencioso considerarlo historia, pero entiendo que ha sido tan importante el cambio en Tarifa de lo últimos treinta años que por lo menos se merece una mirada hacia atrás.

Antes de continuar tengo que resaltar que este artículo se ha escrito gracias a la colaboración de unos pocos de estos protagonistas. Se que ha habido muchos más, y también se que, dependiendo de quién cuente el qué, se tendrán versiones distintas. Este artículo no pretende ser la única versión de cómo pasó, tampoco la última, ni tan siquiera la oficial, es simplemente la que yo he compilado. Se que el tema da para más conversaciones y más documentos. Espero que los haya.

Sin un producto (o servicio) no hay marca, y sin marca es casi imposible vender. El producto que Tarifa empezó a vender al principio de su era turística fue el windsurf, y la esencia de la marca TARIFA de la década de los 80 en Tarifa estaba identificada con la libertad y asociada a la cultura del surf que ofrecía diversión, naturaleza y deporte por partes iguales. Ofrecia un estilo de vida alejada de responsabilidades donde uno podía navegar todos los días y vivir en un entorno natural trabajando en algo relacionado con el windsurf.

El surf (y todos sus derivados como el windsurf, kitesurf, skate, ...) tiene un gran potencial comercial. Se comercia con una interesante cantidad de productos relacionados. Material, ropa, clases, alojamiento, viajes, etcétera. Es una cultura lucrativa al alza. En Tarifa se crearon talleres que fabricaban material y ropa desde los años 80 y el nombre de Tarifa iba escrito en todos ellos. Fueron estas marcas, y por supuesto las personas que estaban detrás de ellas, los que pusieron la primera piedra del desarrollo turístico de Tarifa que conocemos hoy. Hoy día los expertos habrían llamado a esta forma de promoción marketing viral pero en el inicio fue más intuitivo que premeditado.

Al principio eran unos pocos amigos de otras partes del mundo y otros pocos tarifeños atraídos por este estilo de vida. El negocio estaba en un segundo plano, lo principal era navegar. A pesar de que los tiempos han cambiado y de que hay mucha más competencia en Tarifa, la libertad y la naturaleza siguen siendo la esencia de la marca de Tarifa. Así se nos ve desde fuera y así nos tenemos que vender. La marca de Tarifa definía un estilo de vida atractivo para cierto sector del mercado que crecía a velocidad de crucero y verano tras verano venía a por más. Tarifa es el sitio de España con más días de viento al año y con el viento que más fuerte sopla. Es un recurso natural único en España y no solo hay poca competencia sino que desde Cádiz hasta Málaga se usa Tarifa como reclamo para atraer turismo.

Es una paradoja que el fuerte viento, que por un lado siempre estuvo asociado con incomodidad e impedimento, no solo evitó el desarrollo turístico en Tarifa al más puro estilo Costa del Sol, facilitó el desarrollo de otro tipo de turismo potencialmente igual o mejor que el del resto de la costa española.

Cuando el holandés Roberto Van Looy llegó a Tarifa en 1966 y empezó a trabajar en el Balcón de Europa (hoy Hotel Punta Sur), uno de los dos o tres hoteles que tenía Tarifa por aquel entonces, no se imaginó que algún día sería distinguido por el Patronato de Turismo de Cádiz por impulsar el sector turístico en la localidad del viento. El pasado septiembre del presente año se le valoró "su visión de futuro y su apuesta por Tarifa cuando el levante para la mayoría no era más que un fenómeno adverso" impulsó en Tarifa "los hoteles con encanto, la promoción del windsurf cuando era un deporte minoritario, el turismo ornitológico y la promoción exterior del municipio". Destacaron especialmente que fue "pionero de una fórmula a la que se han sumado muchos pequeños y medianos empresarios, hasta el punto de convertir Tarifa en la Meca del 'kitesurf', en una fuerte marca turística y en una economía asentada sobre el negocio de las pymes". Van Looy acepta con honor el reconocimiento pero deja claro que es un reconocimiento compartido con todas aquellas personas que participaron en hacer hace 25 años lo que hoy está de moda. En 1975 Van Looy empezó a crear el Hotel Dos Mares donde antes había un camping. Sus huéspedes por aquel entonces eran diplomáticos trabajando en Marruecos, turistas de clase acomodada pero espíritu aventurero y algún que otro despistado, pero lo cierto es que cuando soplaba el Levante por más de dos días seguidos todos huían con excusas de algún contratiempo de última hora. Roberto no se dio por vencido a pesar de que la opinión general era que Tarifa no podría competir con otros destinos turísticos. Van Looy recuerda, con una expresión de seguridad en la cara de saber que el tiempo le ha dado la razón, el escepticismo de la gente cuando les decía entonces que algún día Tarifa viviría del viento. Por otro lado hay que decir que es lógico que no le creyesen.

Mientras Van Looy se encargaba de definir un ambiente para alojar a los turistas, otros se ocuparon del lado activo. El viento traería el windsurf extremo. El potencial para ofrecer una actividad radical y atractiva estaba en Tarifa y en su viento. Mario Rodiles (Hot Stick), Michel (Fun Works) y Barry (100% Fun) fueron los precursores de las tiendas de windsurf en Tarifa. Tiendas para los connoisseurs del windsurf, luego del kitesurf y tembién por supuesto de la moda surfera.

Barry es un australiano que llegó a Tarifa en el 83 con 33 años. Por aquel entonces era un conocido shaper (fabricante de tablas) que trabajaba en La Herradura, Granada. Un cliente suyo, Mario Rodiles, que tenía una tienda en Torremolinos y vendía sus tablas, le habló de Tarifa y sus fantásticas condiciones para navegar. Fue venir y, como muchos de los windsurfistas y no windsurfistas que vinimos después, amor a primera vista. En Tarifa conoció a Peter, que se convertiría en su socio y posteriormente en el 87 abriría el Hurricane Hotel (Barry y Peter continúan hoy siendo socios). Juntos decidieron abrir el primer negocio de windsurf en tarifa, era junio 1984. Probablemente muchas personas pensarían que era una locura abrir una tienda en el kilómetro 76 de la carretera N-340. Pero tenían un plan : Barry fabricaría las tablas y Peter, que tenía una boutique en Ibiza con marca propia (Graffiti), vendería esta marca al mismo tiempo que fabricaba ropa con la marca 100% Fun. En pocos años Barry se convirtió en uno de los shapers más célebres de Europa y Graffiti se convertía en el referente para la moda de Tarifa. Las tablas 100% Fun navegaban por todas las partes del mundo tablas que nacieron en Valdevaqueros!, mientas que la industria de la moda empezaba a encarrilarse para llegar al nivel de producción y reconocimiento que conocemos de hoy día.

En los 80 "Tarifa era salvaje, se podía navegar donde querías, el coche se aparcaba en la playa, las vacas se rascaban contra los coches. Si no tenias cuidado las vacas te pisaban las velas." El que habla es Herbert Newman, windsurfista profesional del 87 al 92 y conocido como Radical Herbi. "Eramos pocos y no molestábamos, éramos como una gran familia, se respiraba sensación de libertad, se podía hacer lo que querías." Llegó a Tarifa cuando tenía 22 años con las mismas intenciones que traían todos: navegar. Era el verano del 85 y en el coche desde Benidorm le acompañaba su amigo Obidio (shaper de Cat Fun). Hay que entender que hasta que llegaron estos pioneros nadie pasaba tanto tiempo en la playa (de Tarifa) como ellos. Las playas estaban vacías. En pleno agosto eran un puñado de tablas en el agua y muy poco más. Por eso, y porque se concentraron principalmente en Valdevaqueros, pasaban relativamente desapercibidos para los locales. Las primeras tiendas estaban en esa zona y al pueblo solo venían por la noche para cenar o tomarse una copa en el Café Central.

En muy poco tiempo el windsurf se fue haciendo más popular y para muchos windsurfistas profesionales Tarifa se hizo el lugar de residencia o de estancia de larga temporada gracias a las magníficas condiciones que aquí se ofrecen. Olas, saltos, mucho viento y sol. Hablamos de gente como Eduardo Bellini (Kitesurfing, Xtreme, Wet) que fue deportista olímpico en Los Ángeles 94, de Fernando Hernandez, de los hermanos Ben y Marcos Welsh, de Iván Aguado, Lucas Benet, Bjorn Dunkerbec y Beat Stefan (Dwarf 8) entre otros. A principios de los 90 Tarifa estaba de moda. Cada verano venía más y más gente a Tarifa atraídos por ese estilo de vida surfero que concían por el boca a boca, las competiciones de windsurf que aparecían en los medios de comunicación, las camisetas y pegatinas con el nombre de Tarifa que circulaban por el mundo, etcétera.

"Hasta mediados de los 90 a Tarifa venía una clientela buenísima" nos cuenta Barry, "políticos, cantantes, gente de alta sociedad, incluso miembros de la Familia Real. Esto se debía a que había un ambiente muy auténtico, natural y sano." La disminución de este tipo de clientes coincidió con el aumento de un turismo enfocado a la noche y con el declive que el windsurf experimentó aproximadamente en la misma época. A Tarifa cada vez venía más gente por su oferta nocturna que para hacer deporte.

En los últimos diez años Tarifa ha continuado viviendo otra serie de cambios importantes, como la invención del kitesurf, la apuesta por el turismo sostenible y otras más cositas intresantes que os iremos contando en sucesivas ediciones.

Continuará......

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Deportes

Tarifa, La Historia de una Marca

A finales de los años 70 llegó el primer windsurfista a Tarifa, aparcó su furgoneta en el Camping Torre de la Peña I, montó su tabla y se puso a navegar. La identidad de esta persona es anecdótica, pero lo que va más allá de la anécdota es que su estela dejó más de 30 escuelas de windsurf y kitesurf, unos 50 establecimientos hoteleros y más de 120 restaurantes. Gracias a él, Tarifa hoy vive prósperamente del turismo. Una actividad que ha proporcionado la mejor calidad de vida y el mayor número de oportunidades y puestos de trabajo para Tarifa en toda su historia. Estoy seguro de que algún día ese windsurfista tendrá una estatua en un lugar importante de Tarifa.

 

Él fue quién encendió la chispa, el primero, pero la potente marca turística que es hoy Tarifa, se forjó con el trabajo, la imaginación, la ilusión y la constancia de otras personas que vinieron tras la estela de aquel windsurfista. Estas personas, consciente o inconscientemente, crearon una marca para Tarifa con garantía e identidad propia que es la envidia de muchos otros destinos turísticos.

La historia de la marca de Tarifa tiene nombre y apellidos. La gran mayoría de sus protagonistas los podemos ver hoy día por la calle, muchos continúan al frente de los negocios que crearon entonces. Es tan reciente que puede sonar pretencioso considerarlo historia, pero entiendo que ha sido tan importante el cambio en Tarifa de lo últimos treinta años que por lo menos se merece una mirada hacia atrás.

Antes de continuar tengo que resaltar que este artículo se ha escrito gracias a la colaboración de unos pocos de estos protagonistas. Se que ha habido muchos más, y también se que, dependiendo de quién cuente el qué, se tendrán versiones distintas. Este artículo no pretende ser la única versión de cómo pasó, tampoco la última, ni tan siquiera la oficial, es simplemente la que yo he compilado. Se que el tema da para más conversaciones y más documentos. Espero que los haya.

Sin un producto (o servicio) no hay marca, y sin marca es casi imposible vender. El producto que Tarifa empezó a vender al principio de su era turística fue el windsurf, y la esencia de la marca TARIFA de la década de los 80 en Tarifa estaba identificada con la libertad y asociada a la cultura del surf que ofrecía diversión, naturaleza y deporte por partes iguales. Ofrecia un estilo de vida alejada de responsabilidades donde uno podía navegar todos los días y vivir en un entorno natural trabajando en algo relacionado con el windsurf.

El surf (y todos sus derivados como el windsurf, kitesurf, skate, ...) tiene un gran potencial comercial. Se comercia con una interesante cantidad de productos relacionados. Material, ropa, clases, alojamiento, viajes, etcétera. Es una cultura lucrativa al alza. En Tarifa se crearon talleres que fabricaban material y ropa desde los años 80 y el nombre de Tarifa iba escrito en todos ellos. Fueron estas marcas, y por supuesto las personas que estaban detrás de ellas, los que pusieron la primera piedra del desarrollo turístico de Tarifa que conocemos hoy. Hoy día los expertos habrían llamado a esta forma de promoción marketing viral pero en el inicio fue más intuitivo que premeditado.

Al principio eran unos pocos amigos de otras partes del mundo y otros pocos tarifeños atraídos por este estilo de vida. El negocio estaba en un segundo plano, lo principal era navegar. A pesar de que los tiempos han cambiado y de que hay mucha más competencia en Tarifa, la libertad y la naturaleza siguen siendo la esencia de la marca de Tarifa. Así se nos ve desde fuera y así nos tenemos que vender. La marca de Tarifa definía un estilo de vida atractivo para cierto sector del mercado que crecía a velocidad de crucero y verano tras verano venía a por más. Tarifa es el sitio de España con más días de viento al año y con el viento que más fuerte sopla. Es un recurso natural único en España y no solo hay poca competencia sino que desde Cádiz hasta Málaga se usa Tarifa como reclamo para atraer turismo.

Es una paradoja que el fuerte viento, que por un lado siempre estuvo asociado con incomodidad e impedimento, no solo evitó el desarrollo turístico en Tarifa al más puro estilo Costa del Sol, facilitó el desarrollo de otro tipo de turismo potencialmente igual o mejor que el del resto de la costa española.

Cuando el holandés Roberto Van Looy llegó a Tarifa en 1966 y empezó a trabajar en el Balcón de Europa (hoy Hotel Punta Sur), uno de los dos o tres hoteles que tenía Tarifa por aquel entonces, no se imaginó que algún día sería distinguido por el Patronato de Turismo de Cádiz por impulsar el sector turístico en la localidad del viento. El pasado septiembre del presente año se le valoró "su visión de futuro y su apuesta por Tarifa cuando el levante para la mayoría no era más que un fenómeno adverso" impulsó en Tarifa "los hoteles con encanto, la promoción del windsurf cuando era un deporte minoritario, el turismo ornitológico y la promoción exterior del municipio". Destacaron especialmente que fue "pionero de una fórmula a la que se han sumado muchos pequeños y medianos empresarios, hasta el punto de convertir Tarifa en la Meca del 'kitesurf', en una fuerte marca turística y en una economía asentada sobre el negocio de las pymes". Van Looy acepta con honor el reconocimiento pero deja claro que es un reconocimiento compartido con todas aquellas personas que participaron en hacer hace 25 años lo que hoy está de moda. En 1975 Van Looy empezó a crear el Hotel Dos Mares donde antes había un camping. Sus huéspedes por aquel entonces eran diplomáticos trabajando en Marruecos, turistas de clase acomodada pero espíritu aventurero y algún que otro despistado, pero lo cierto es que cuando soplaba el Levante por más de dos días seguidos todos huían con excusas de algún contratiempo de última hora. Roberto no se dio por vencido a pesar de que la opinión general era que Tarifa no podría competir con otros destinos turísticos. Van Looy recuerda, con una expresión de seguridad en la cara de saber que el tiempo le ha dado la razón, el escepticismo de la gente cuando les decía entonces que algún día Tarifa viviría del viento. Por otro lado hay que decir que es lógico que no le creyesen.

Mientras Van Looy se encargaba de definir un ambiente para alojar a los turistas, otros se ocuparon del lado activo. El viento traería el windsurf extremo. El potencial para ofrecer una actividad radical y atractiva estaba en Tarifa y en su viento. Mario Rodiles (Hot Stick), Michel (Fun Works) y Barry (100% Fun) fueron los precursores de las tiendas de windsurf en Tarifa. Tiendas para los connoisseurs del windsurf, luego del kitesurf y tembién por supuesto de la moda surfera.

Barry es un australiano que llegó a Tarifa en el 83 con 33 años. Por aquel entonces era un conocido shaper (fabricante de tablas) que trabajaba en La Herradura, Granada. Un cliente suyo, Mario Rodiles, que tenía una tienda en Torremolinos y vendía sus tablas, le habló de Tarifa y sus fantásticas condiciones para navegar. Fue venir y, como muchos de los windsurfistas y no windsurfistas que vinimos después, amor a primera vista. En Tarifa conoció a Peter, que se convertiría en su socio y posteriormente en el 87 abriría el Hurricane Hotel (Barry y Peter continúan hoy siendo socios). Juntos decidieron abrir el primer negocio de windsurf en tarifa, era junio 1984. Probablemente muchas personas pensarían que era una locura abrir una tienda en el kilómetro 76 de la carretera N-340. Pero tenían un plan : Barry fabricaría las tablas y Peter, que tenía una boutique en Ibiza con marca propia (Graffiti), vendería esta marca al mismo tiempo que fabricaba ropa con la marca 100% Fun. En pocos años Barry se convirtió en uno de los shapers más célebres de Europa y Graffiti se convertía en el referente para la moda de Tarifa. Las tablas 100% Fun navegaban por todas las partes del mundo tablas que nacieron en Valdevaqueros!, mientas que la industria de la moda empezaba a encarrilarse para llegar al nivel de producción y reconocimiento que conocemos de hoy día.

En los 80 "Tarifa era salvaje, se podía navegar donde querías, el coche se aparcaba en la playa, las vacas se rascaban contra los coches. Si no tenias cuidado las vacas te pisaban las velas." El que habla es Herbert Newman, windsurfista profesional del 87 al 92 y conocido como Radical Herbi. "Eramos pocos y no molestábamos, éramos como una gran familia, se respiraba sensación de libertad, se podía hacer lo que querías." Llegó a Tarifa cuando tenía 22 años con las mismas intenciones que traían todos: navegar. Era el verano del 85 y en el coche desde Benidorm le acompañaba su amigo Obidio (shaper de Cat Fun). Hay que entender que hasta que llegaron estos pioneros nadie pasaba tanto tiempo en la playa (de Tarifa) como ellos. Las playas estaban vacías. En pleno agosto eran un puñado de tablas en el agua y muy poco más. Por eso, y porque se concentraron principalmente en Valdevaqueros, pasaban relativamente desapercibidos para los locales. Las primeras tiendas estaban en esa zona y al pueblo solo venían por la noche para cenar o tomarse una copa en el Café Central.

En muy poco tiempo el windsurf se fue haciendo más popular y para muchos windsurfistas profesionales Tarifa se hizo el lugar de residencia o de estancia de larga temporada gracias a las magníficas condiciones que aquí se ofrecen. Olas, saltos, mucho viento y sol. Hablamos de gente como Eduardo Bellini (Kitesurfing, Xtreme, Wet) que fue deportista olímpico en Los Ángeles 94, de Fernando Hernandez, de los hermanos Ben y Marcos Welsh, de Iván Aguado, Lucas Benet, Bjorn Dunkerbec y Beat Stefan (Dwarf 8) entre otros. A principios de los 90 Tarifa estaba de moda. Cada verano venía más y más gente a Tarifa atraídos por ese estilo de vida surfero que concían por el boca a boca, las competiciones de windsurf que aparecían en los medios de comunicación, las camisetas y pegatinas con el nombre de Tarifa que circulaban por el mundo, etcétera.

"Hasta mediados de los 90 a Tarifa venía una clientela buenísima" nos cuenta Barry, "políticos, cantantes, gente de alta sociedad, incluso miembros de la Familia Real. Esto se debía a que había un ambiente muy auténtico, natural y sano." La disminución de este tipo de clientes coincidió con el aumento de un turismo enfocado a la noche y con el declive que el windsurf experimentó aproximadamente en la misma época. A Tarifa cada vez venía más gente por su oferta nocturna que para hacer deporte.

En los últimos diez años Tarifa ha continuado viviendo otra serie de cambios importantes, como la invención del kitesurf, la apuesta por el turismo sostenible y otras más cositas intresantes que os iremos contando en sucesivas ediciones.

Continuará......

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Sports

Tarifa, La Historia de una Marca

A finales de los años 70 llegó el primer windsurfista a Tarifa, aparcó su furgoneta en el Camping Torre de la Peña I, montó su tabla y se puso a navegar. La identidad de esta persona es anecdótica, pero lo que va más allá de la anécdota es que su estela dejó más de 30 escuelas de windsurf y kitesurf, unos 50 establecimientos hoteleros y más de 120 restaurantes. Gracias a él, Tarifa hoy vive prósperamente del turismo. Una actividad que ha proporcionado la mejor calidad de vida y el mayor número de oportunidades y puestos de trabajo para Tarifa en toda su historia. Estoy seguro de que algún día ese windsurfista tendrá una estatua en un lugar importante de Tarifa.

 

Él fue quién encendió la chispa, el primero, pero la potente marca turística que es hoy Tarifa, se forjó con el trabajo, la imaginación, la ilusión y la constancia de otras personas que vinieron tras la estela de aquel windsurfista. Estas personas, consciente o inconscientemente, crearon una marca para Tarifa con garantía e identidad propia que es la envidia de muchos otros destinos turísticos.

La historia de la marca de Tarifa tiene nombre y apellidos. La gran mayoría de sus protagonistas los podemos ver hoy día por la calle, muchos continúan al frente de los negocios que crearon entonces. Es tan reciente que puede sonar pretencioso considerarlo historia, pero entiendo que ha sido tan importante el cambio en Tarifa de lo últimos treinta años que por lo menos se merece una mirada hacia atrás.

Antes de continuar tengo que resaltar que este artículo se ha escrito gracias a la colaboración de unos pocos de estos protagonistas. Se que ha habido muchos más, y también se que, dependiendo de quién cuente el qué, se tendrán versiones distintas. Este artículo no pretende ser la única versión de cómo pasó, tampoco la última, ni tan siquiera la oficial, es simplemente la que yo he compilado. Se que el tema da para más conversaciones y más documentos. Espero que los haya.

Sin un producto (o servicio) no hay marca, y sin marca es casi imposible vender. El producto que Tarifa empezó a vender al principio de su era turística fue el windsurf, y la esencia de la marca TARIFA de la década de los 80 en Tarifa estaba identificada con la libertad y asociada a la cultura del surf que ofrecía diversión, naturaleza y deporte por partes iguales. Ofrecia un estilo de vida alejada de responsabilidades donde uno podía navegar todos los días y vivir en un entorno natural trabajando en algo relacionado con el windsurf.

El surf (y todos sus derivados como el windsurf, kitesurf, skate, ...) tiene un gran potencial comercial. Se comercia con una interesante cantidad de productos relacionados. Material, ropa, clases, alojamiento, viajes, etcétera. Es una cultura lucrativa al alza. En Tarifa se crearon talleres que fabricaban material y ropa desde los años 80 y el nombre de Tarifa iba escrito en todos ellos. Fueron estas marcas, y por supuesto las personas que estaban detrás de ellas, los que pusieron la primera piedra del desarrollo turístico de Tarifa que conocemos hoy. Hoy día los expertos habrían llamado a esta forma de promoción marketing viral pero en el inicio fue más intuitivo que premeditado.

Al principio eran unos pocos amigos de otras partes del mundo y otros pocos tarifeños atraídos por este estilo de vida. El negocio estaba en un segundo plano, lo principal era navegar. A pesar de que los tiempos han cambiado y de que hay mucha más competencia en Tarifa, la libertad y la naturaleza siguen siendo la esencia de la marca de Tarifa. Así se nos ve desde fuera y así nos tenemos que vender. La marca de Tarifa definía un estilo de vida atractivo para cierto sector del mercado que crecía a velocidad de crucero y verano tras verano venía a por más. Tarifa es el sitio de España con más días de viento al año y con el viento que más fuerte sopla. Es un recurso natural único en España y no solo hay poca competencia sino que desde Cádiz hasta Málaga se usa Tarifa como reclamo para atraer turismo.

Es una paradoja que el fuerte viento, que por un lado siempre estuvo asociado con incomodidad e impedimento, no solo evitó el desarrollo turístico en Tarifa al más puro estilo Costa del Sol, facilitó el desarrollo de otro tipo de turismo potencialmente igual o mejor que el del resto de la costa española.

Cuando el holandés Roberto Van Looy llegó a Tarifa en 1966 y empezó a trabajar en el Balcón de Europa (hoy Hotel Punta Sur), uno de los dos o tres hoteles que tenía Tarifa por aquel entonces, no se imaginó que algún día sería distinguido por el Patronato de Turismo de Cádiz por impulsar el sector turístico en la localidad del viento. El pasado septiembre del presente año se le valoró "su visión de futuro y su apuesta por Tarifa cuando el levante para la mayoría no era más que un fenómeno adverso" impulsó en Tarifa "los hoteles con encanto, la promoción del windsurf cuando era un deporte minoritario, el turismo ornitológico y la promoción exterior del municipio". Destacaron especialmente que fue "pionero de una fórmula a la que se han sumado muchos pequeños y medianos empresarios, hasta el punto de convertir Tarifa en la Meca del 'kitesurf', en una fuerte marca turística y en una economía asentada sobre el negocio de las pymes". Van Looy acepta con honor el reconocimiento pero deja claro que es un reconocimiento compartido con todas aquellas personas que participaron en hacer hace 25 años lo que hoy está de moda. En 1975 Van Looy empezó a crear el Hotel Dos Mares donde antes había un camping. Sus huéspedes por aquel entonces eran diplomáticos trabajando en Marruecos, turistas de clase acomodada pero espíritu aventurero y algún que otro despistado, pero lo cierto es que cuando soplaba el Levante por más de dos días seguidos todos huían con excusas de algún contratiempo de última hora. Roberto no se dio por vencido a pesar de que la opinión general era que Tarifa no podría competir con otros destinos turísticos. Van Looy recuerda, con una expresión de seguridad en la cara de saber que el tiempo le ha dado la razón, el escepticismo de la gente cuando les decía entonces que algún día Tarifa viviría del viento. Por otro lado hay que decir que es lógico que no le creyesen.

Mientras Van Looy se encargaba de definir un ambiente para alojar a los turistas, otros se ocuparon del lado activo. El viento traería el windsurf extremo. El potencial para ofrecer una actividad radical y atractiva estaba en Tarifa y en su viento. Mario Rodiles (Hot Stick), Michel (Fun Works) y Barry (100% Fun) fueron los precursores de las tiendas de windsurf en Tarifa. Tiendas para los connoisseurs del windsurf, luego del kitesurf y tembién por supuesto de la moda surfera.

Barry es un australiano que llegó a Tarifa en el 83 con 33 años. Por aquel entonces era un conocido shaper (fabricante de tablas) que trabajaba en La Herradura, Granada. Un cliente suyo, Mario Rodiles, que tenía una tienda en Torremolinos y vendía sus tablas, le habló de Tarifa y sus fantásticas condiciones para navegar. Fue venir y, como muchos de los windsurfistas y no windsurfistas que vinimos después, amor a primera vista. En Tarifa conoció a Peter, que se convertiría en su socio y posteriormente en el 87 abriría el Hurricane Hotel (Barry y Peter continúan hoy siendo socios). Juntos decidieron abrir el primer negocio de windsurf en tarifa, era junio 1984. Probablemente muchas personas pensarían que era una locura abrir una tienda en el kilómetro 76 de la carretera N-340. Pero tenían un plan : Barry fabricaría las tablas y Peter, que tenía una boutique en Ibiza con marca propia (Graffiti), vendería esta marca al mismo tiempo que fabricaba ropa con la marca 100% Fun. En pocos años Barry se convirtió en uno de los shapers más célebres de Europa y Graffiti se convertía en el referente para la moda de Tarifa. Las tablas 100% Fun navegaban por todas las partes del mundo tablas que nacieron en Valdevaqueros!, mientas que la industria de la moda empezaba a encarrilarse para llegar al nivel de producción y reconocimiento que conocemos de hoy día.

En los 80 "Tarifa era salvaje, se podía navegar donde querías, el coche se aparcaba en la playa, las vacas se rascaban contra los coches. Si no tenias cuidado las vacas te pisaban las velas." El que habla es Herbert Newman, windsurfista profesional del 87 al 92 y conocido como Radical Herbi. "Eramos pocos y no molestábamos, éramos como una gran familia, se respiraba sensación de libertad, se podía hacer lo que querías." Llegó a Tarifa cuando tenía 22 años con las mismas intenciones que traían todos: navegar. Era el verano del 85 y en el coche desde Benidorm le acompañaba su amigo Obidio (shaper de Cat Fun). Hay que entender que hasta que llegaron estos pioneros nadie pasaba tanto tiempo en la playa (de Tarifa) como ellos. Las playas estaban vacías. En pleno agosto eran un puñado de tablas en el agua y muy poco más. Por eso, y porque se concentraron principalmente en Valdevaqueros, pasaban relativamente desapercibidos para los locales. Las primeras tiendas estaban en esa zona y al pueblo solo venían por la noche para cenar o tomarse una copa en el Café Central.

En muy poco tiempo el windsurf se fue haciendo más popular y para muchos windsurfistas profesionales Tarifa se hizo el lugar de residencia o de estancia de larga temporada gracias a las magníficas condiciones que aquí se ofrecen. Olas, saltos, mucho viento y sol. Hablamos de gente como Eduardo Bellini (Kitesurfing, Xtreme, Wet) que fue deportista olímpico en Los Ángeles 94, de Fernando Hernandez, de los hermanos Ben y Marcos Welsh, de Iván Aguado, Lucas Benet, Bjorn Dunkerbec y Beat Stefan (Dwarf 8) entre otros. A principios de los 90 Tarifa estaba de moda. Cada verano venía más y más gente a Tarifa atraídos por ese estilo de vida surfero que concían por el boca a boca, las competiciones de windsurf que aparecían en los medios de comunicación, las camisetas y pegatinas con el nombre de Tarifa que circulaban por el mundo, etcétera.

"Hasta mediados de los 90 a Tarifa venía una clientela buenísima" nos cuenta Barry, "políticos, cantantes, gente de alta sociedad, incluso miembros de la Familia Real. Esto se debía a que había un ambiente muy auténtico, natural y sano." La disminución de este tipo de clientes coincidió con el aumento de un turismo enfocado a la noche y con el declive que el windsurf experimentó aproximadamente en la misma época. A Tarifa cada vez venía más gente por su oferta nocturna que para hacer deporte.

En los últimos diez años Tarifa ha continuado viviendo otra serie de cambios importantes, como la invención del kitesurf, la apuesta por el turismo sostenible y otras más cositas intresantes que os iremos contando en sucesivas ediciones.

Continuará......

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