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Cruzar El Estrecho de Gibraltar a Nado

El estrecho no se cruza, se deja cruzar. Se dice que no hay dos días iguales en este cuello de botella oceánico. Los temibles vientos que soplan durante todo el año y las fortísimas corrientes cambiantes son los principales impedimentos para cruzar nadando el Estrecho de Gibraltar. Sin duda existen retos en aguas abiertas más duros, pero este aspecto de incertidumbre meteorológica, junto con el aliciente de nadar de un continente a otro, son algunas de las razones que hacen de esta travesía uno de los retos más atractivos del mundo.Los primeros cruces conocidos datan de 1920. Entonces eran pescadores locales y la Armada los que ayudaban a los intrépidos deportistas a realizar la travesía. En la década de los 80 se empezaron a realizar cruces con la ayuda de la Cruz Roja.

A medida que el interés aumentó se hizo patente la necesidad de crear una asociación para ayudar a los nadadores a realizar esta hazaña. La ACNEG (Asociación de Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar) es la única de este tipo en el Estrecho y desde su fundación, en 1999, ha gestionado más de trescientas travesías en distintas modalidades. Empezaron con dos o tres nadadores al año. Actualmente tiene más de cincuenta peticiones anuales, pero las capacidades de la asociación y el clima limita el número a unos treinta. El buen tiempo del pasado verano ha permitido realizar más de una docena de nuevos retos, entre ellos el de seis deportistas de Castilla La Mancha con diferentes niveles de discapacidad que lo cruzaron en la modalidad de relevos. ACNEG se encarga de coordinar todo el proceso, ayudan a los nadadores a realizar la travesía con todas las garantías técnicas y administrativas. Buscan alojamiento, acompañan al nadador durante el cruce, gestionan la lista oficial de tiempos y se encargan de los trámites necesarios con las autoridades marroquíes entre otras cosas. En www.acneg.com tienes más detalles.

Rafael Gutiérrez Mesa, presidente de la ACNEG, calcula que el porcentaje de éxito para cruzar el Estrecho, una vez iniciada la travesía, es del 90%. Parece generoso en sus cálculos pero que nadie se crea que es pan comido. Los motivos de abandono suelen ser problemas de vómitos, mareos e hipotermia. A veces los nadadores abandonan y otras veces hay que sacarlos en contra de su voluntad. Por suerte no ha habido que lamentar ninguna pérdida humana por ahora, pero en el Canal de la Mancha (otra popular travesía que hay en este deporte), a día de hoy, han muerto seis personas intentándolo cruzar. El cansancio por si solo no suele ser un problema porque las personas que se enfrentan a este tipo de retos vienen debidamente entrenadas. Además la ACNEG exige un reconocimiento médico como requisito para realizar la travesía. A los que se animen se les recomienda afrontar el reto con ganas de pasarlo bien y dejar el tema de batir récords para los que realmente estén capacitados, frecuentemente profesionales. Entre los más conocidos está, el archimediático David Meca, tres veces campeón del mundo, once medallas en aguas abiertas, posee el récord en El Estrecho con traje de neopreno (2:29) y fue también la primera persona en cruzarlo tres veces consecutivas sin descanso el pasado mes de julio. David Meca comenzó la travesía desde Tarifa y consiguió culminar el primer pase del Estrecho tres horas después. De regreso a la península, el nadador culminó el segundo pase en 7 horas y 18 minutos, con lo cual establecía un nuevo récord en el doble cruce, que estaba en poder del español Jaime Caballero, con 7 horas y 55 minutos. David Meca encaró el tercer y último cruce con unas condiciones meteorológicas favorables pero cuando se hallaba a unas cuatro millas de la costa las fuertes corrientes impidieron que pudiera cumplir con las previsiones iniciales calculadas en once horas. El nadador sufrió unas fuertes corrientes en los últimos instantes de la hazaña, terminando la intrépida hazaña en (14:05), es decir, tardó casi el mismo tiempo en realizar el último pase que los dos primeros. En la imagen de la derecha podemos ver el trazado de la ruta e imaginarnos la tremenda dificultad de semejante logro.

Aparentemente hay que estar hecho de una pasta especial para realizar hazañas como subir el Everest, bajar en apnea 100 metros o cruzarse el atlántico en piragua, pero los científicos nos aseguran que el instinto de superación y la motivación personal ha jugado un papel muy importante en la evolución del ser humano. Aún así, no nos deja de sorprender cómo lo que para muchos puede parecer una locura, para otros es una tentación. Para lograr un objetivo en este tipo de retos hay que estar preparado. Através del entrenamiento se busca conseguir un equilibrio entre la fuerza mental y la física necesarias para afrontar el reto. Se intenta desarrollar la capacidad de confianza en uno mismo a la vez que se trabaja la resistencia muscular. El perfil medio de los nadadores que cruzan el Estrecho suelen ser deportistas triatletas, antiguos nadadores o waterpolistas profesionales que buscan retos personales.

Nadar es un deporte que puede llegar a relajar, sobre todo si no tienes que concentrarte en la rapidez o la precisión. Una vez que coges el ritmo, en lo que afecta al movimiento de nadar, es bastante llevadero. La cosa cambia cuando se nada en aguas abiertas. Concretamente por las aguas del Estrecho pasan unos 900.000 barcos al año y viven muchos cetáceos y delfines que te puedes cruzar por el camino. "A muchos nadadores les da miedo pensarlo, pero es una experiencia apasionante encontrarte delfines nadando en medio del Estrecho". El que habla es Antonio Gil, un nadador local que ha cruzado seis veces, (2:38) es su mejor tiempo. La primera vez lo hizo solo y las otras cinco acompañando a otros nadadores. Antonio antes corría la maratón y empezó a entrenarse para cruzar un año antes de realizar su primera travesía. Su padre antiguamente cronometraba a los valientes que lo cruzaban. Antonio conoció a muchos de aquellos nadadores, se embarcaba con los acompañantes e incluso les seguía nadando en tramos cortos. Cuando le pregunto sobre qué se siente al cruzarlo me dice que estás en un medio extraño y aunque sabes que estás atendido, sientes una mezcla entre soledad, duda e incertidumbre. En el lado práctico nos cuenta que "Se traga agua, la experiencia lo único que te puede proporcionar es tragar menos agua, pero siempre se traga." Pronto piensa en hacer el ida y vuelta sin parar, concretamente en una travesía con carácter benéfico apoyando a la asociación contra el cáncer. En el año 2006 hizo Lanzarote - Fuerte Ventura (15km) en un cruce que se realiza solo una vez al año y en grupo. También ha dado la vuelta al peñón de Gibraltar.

La historia del cruce del Estrecho tiene algunos datos curiosos. El más joven en cruzarlo fue un niño de 12 años de nacionalidad India. El más mayor lo hizo con 74 años. Los hombres tienen los mejores tiempos pero la primera persona en cruzarlo fue una mujer. También otra mujer el primer doble curce. En cuanto al récord absoluto de la modalidad sin neopreno es (2:51).

Rafael Gutiérrez Mesa nos cuenta que en buenas condiciones los nadadores experimentados suelen tardar entre 3 y 3 horas y media. Entre 4 y 5 horas son nadadores medios. A partir de 5 horas están los nadadores con nivel bajo pero hay nadadores que han tardado hasta 12 horas. Estos tiempos, por supuesto, no son ni recomendables ni por fortuna habituales. Rozan los límites de resistencia de cualquier persona normal y convierte la travesía en una experiencia desagradable. La distancia a recorrer es de 15 o 16 km como mínimo y se pueden hacer mejores tiempos que en piscina si tienes la suerte de ser ayudado por las corrientes.

Se han realizado cruces en piragua, en inmersión con botellas y aletas, en tabla de windsurf y de kitesurf pero básicamente hay dos modalidades oficiales: sin traje de neopreno y con traje. Con neopreno aguantas mejor el frío, pero al flotar más puedes correr el peligro de derivar con mayor rapidez si te metes en una corriente. Dentro de estas dos modalidades hay variantes como cruzarlo en grupo, por relevos o en solitario. Recientemente se están empezando a realizar más cruces de ida y vuelta dado a que el nivel de los nadadores sube constantemente. La travesía más habitual es salir de Tarifa para llegar a Marruecos, esto es debido a que la parte Española de la costa tiene forma de pico y la parte Marroquí tiene forma plana. Si sales de Marruecos y te deriva mucho la corriente puedes acabar haciendo muchísimos más kilómetros para tocar cualquier otra parte de la costa Española más al norte a ambos lados de Tarifa. Los mejores meses para cruzar el Estrecho son entre Junio y Septiembre.

Si todavía te quedan ganas para nadar entre cargueros y ser engullido por una ballena como Jonás, ya tienes otra razón para venir a Tarifa.